
Domingo 13 de Abril del 2008
Iglesia
Chile
Por: Pbro. Raúl Rojas Meneses*
INTRODUCCIÓN
En Hechos 2:1–4, 41–47 se nos presenta la formación de la Iglesia y como ésta se conducía y crecía. De acuerdo al texto leído, se nos indica que desde un comienzo los miembros de la iglesia “perseveraban en la doctrina de los apóstoles”, y “el Señor añadía cada día los que habían de ser salvos”.
La Iglesia la podemos definir como universal e invisible, que consiste de todo el número completo de escogidos, que han sido, son y serán reunidos en uno, bajo Cristo como su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo.
La Iglesia tiene una tarea divina, dada por Dios, relacionada con la verdad:
- Debe preservar la Palabra de Dios. Esto es mantener y defender la verdad en contra de todas las fuerzas de la incredulidad y el error (Tito 1:9–11 y Judas 3).
- Debe administrar la verdad. Esto consiste en la predicación de la Palabra de Dios en el mundo, para la conversión de los pecadores (Marcos 16:15; Romanos 10:13-15), y la predicación al pueblo de Dios para la edificación espiritual (2 Timotep 3:16-17; Hebreos 5:11 al 6:3).
En 1ª de Pedro 2:9 se nos presenta a la Iglesia en una relación con Dios y con el mundo: llamada a ser una nación santa, apartada para la adoración de su Señor, y por otro lado llamada a convivir con el mundo, “para anunciar las virtudes de aquel que nos sacó de las tinieblas a su luz admirable”. Esta misma idea la encontramos en la oración de Jesús en Juan 17: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Versículos 15 y 16).
Gracias al Señor que la piedra principal de la Iglesia es él mismo, y nosotros piedras vivas que se edifican sobre el fundamento. Por lo tanto él es “quien edifica a su Iglesia”, pues si fuera por nosotros ésta ya habría desaparecido.
La historia de la Iglesia está llena de evidencias de fracaso humano, corrupción mundana, infidelidad, desviación doctrinal, indulgencia y debilidad. No obstante, el Señor es quien sigue construyendo la Iglesia. Hasta en los tiempos más asoladores, siempre “ha quedado un remanente escogido por gracia (Romanos 11:5).
En esta oportunidad quisiera referirme a ciertos peligros o amenazas que son riesgo para el cumplimiento de la misión dada por el Señor. Y finalmente establecer la absoluta relación entre la Iglesia, como organización, y sus miembros.
I) PELIGROS QUE LA IGLESIA DEBE EVITAR:
1. Iglesias que descuidan la adoración.
La Iglesia no siempre se destaca por la profunda realidad de su culto de adoración. Parecería que existe poco sentido de la grandeza y la gloria del todopoderoso Dios. No se refleja una inclinación ante él, sobrecogidos y maravillados por su magnificencia y misericordia. Se nota una lejanía abismante con las palabras del salmista “Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos!” (Salmo 8:1).
En estas iglesias, el culto de adoración muchas veces no es más que ritual sin realidad, forma sin poder, entretenimiento sin temor, irreverentes, religión sin Dios. “Este pueblo con los labios me honra, mas su corazón lejos está de mí” (Marcos 7:6).

“Este pueblo de labios me honra; mas su
corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).
Una iglesia que adora al Señor debe tener una lectura y predicación de su Palabra tan fieles, que por medio de ellas se oiga su voz viva, dirigiéndose a su pueblo. La administración de la Cena del Señor debe ser tan reverente y expectante, que la presencia del Señor Jesucristo entre su pueblo y alrededor de la mesa, sea una realidad innegable. Y finalmente el ofrecimiento de la alabanza y oración tan sincero que el pueblo de Dios diga con Jacob: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía” (Génesis 28:16) y los incrédulos presentes caigan de rodillas y adoren a Dios exclamando: “...Verdaderamente Dios está en vosotros” (1ª Corintios 14:25).
2.
Iglesias preocupadas sólo por el crecimiento numérico y económico, y no por la salvación de las almas y edificación espiritual del pueblo de Dios.
En la actualidad existen muchas iglesias seducidas por el movimiento de “Iglecrecimiento”. Este movimiento establece las leyes del mercado para dirigir una iglesia, “se le da al consumidor lo que él quiere comprar y no lo que realmente necesita, de acuerdo a la Palabra del Señor”. Las iglesias permiten que los dramas, la música mundana, la recreación, el entretenimiento, los programas de autosuperación, etc, opaquen la adoración tradicional; se ve a la predicación, y en particular a la expositiva, como un vestigio anacrónico, pasado de moda y completamente ineficiente.
Declarar con sencillez la verdad de la Palabra del Señor se considera ofensivo y por completo improductivo. Se aconseja amenizar primero a la gente, dándoles psicología popular y sugerencias para el éxito, y así estos entrarán a las congregaciones y de esta forma serán más receptivos. Una iglesia que sacrifica la predicación de las verdades bíblicas, por mantener a las personas entretenidas y cómodas, solo está atendiendo a su “comezón de oir” (2 Timoteo 4:3 y 4).
El Iglecrecimiento es un movimiento antibíblico, claramente impulsado por el “Pragmatismo”, el cual establece el valor o significado de algo por las consecuencias prácticas de éste. Es relativista y subjetivista y por lo tanto no lo podemos aceptar.

Actualmente muchas iglesias están envueltas en el
Iglecrecimiento por el afán de crecer númericamente.
Tozer describió el peligro que el pragmatismo representa para la iglesia: “La filosofía pragmática… no hace preguntas embarazosas acerca de la sabiduría de lo que estamos haciendo o siquiera de su moralidad. Acepta nuestros fines elegidos como correctos y buenos, y parte en busca de medios y procedimientos eficientes para alcanzarlos. Tan pronto descubre algo que funciona busca un texto para justificarlo, “consagra” el método al Señor y avanza sin reservas. A continuación se escribe un artículo acerca del método en alguna revista, luego un libro y por último se otorga a su inventor un grado honorífico. Después de esto cualquier duda sobre la autoridad bíblica de las cosas o tan siquiera su validez moral es rechazada por completo. No se puede discutir con el éxito. El método funciona, luego tiene que ser bueno”.
Lo más peligroso de este movimiento: es que le da mayor énfasis a las técnicas, estrategias o metodologías que a la doctrina o verdad Bíblica. Y no nos engañemos, pues en estos últimos tiempos se están levantando muchas voces de indulgencia doctrinal. Recordemos que entre doctrina falsa y mundanalidad, existe una relación muy estrecha e incorporar elementos mundanos a la labor santa de la iglesia, más temprano que tarde, traerá consecuencias muy amargas.
Pablo nos dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree...” (Romanos 1:16).
¿Cuál es el consejo del Señor, por medio de Pablo a Timoteo, en la dirección de una iglesia?:
* Ser fiel en su predicación de la verdad Bíblica.
* Tener denuedo en la exposición y refutación del error.
* Ser un ejemplo de piedad.
* Ser diligente y trabajar duro en el ministerio.
* Estar dispuesto a sufrir aflicción y persecución en su servicio al Señor.
Una iglesia puede se innovadora y creativa en la presentación del evangelio, pero debemos tener mucho cuidado con armonizar nuestros métodos con la profunda verdad espiritual que estamos tratando de trasmitir. No se puede tratar con trivialidad el mensaje sagrado y recordemos que es el mensaje, y no el medio, el corazón de la predicación.
3. Iglesias poco cuidadosas de la sana doctrina.
Una de las tácticas más sutiles de Satanás es la de apartar a los creyentes de la sana doctrina. Falsas doctrinas en sus diversas formas han plagado a la Iglesia desde sus comienzos (Gálatas 1:6 y 7).
Durante los últimos 200 años, el liberalismo teológico y el escepticismo han socavado a la Iglesia y hecho que muchas personas abandonen doctrinas fundamentales, tales como la deidad de Cristo, la inspiración y autoridad de la Biblia, la salvación por fe, la resurrección histórica de Cristo, etc. Actualmente la Iglesia Evangélica se encuentra debilitada por las influencias del subjetivismo, pragmatismo, psicoterapia y hasta un equivocado sentido de la tolerancia y de ecumenismo que pretende diluir y restar importancia a la doctrina.

Los evangélicos por desconocimiento doctrinal está siendo
seducidos por el Ecumenismo para unirse con los católicos.
Muchas iglesias consideran que la defensa de la fe no es parte de su responsabilidad. En su afán de evangelización descuidan el adoctrinamiento, en las verdades Bíblicas, del pueblo de Dios. Ignoran por completo los repetidos consejos del Señor a causa de mantener la sana doctrina.
“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos.” Judas 3.
“Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia.” 1 Timoteo 6:20.
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren”. 1 Timoteo 4:16.
Estas iglesias poco a poco van quedando sin los fundamentos firmes, que entregan las verdades doctrinales, y lamentablemente son influenciadas por cualquier corriente ideológica naciente.
¡DIOS NOS LIBRE DE CAER EN ESTOS PELIGROS!
II) UNA IGLESIA FIEL, REQUIERE DE CREYENTES FIELES E ÍNTEGROS
1. Una iglesia que adora, requiere cristianos adoradores de Dios.
Jesús dijo: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren”. (Juan 4:23). Cristianos que aprecien a cada momento la grandeza, poder y misericordia del Señor y esto sea expresado en un espíritu de “temor a Dios” (Respeto reverente), en la alabanza, oración y en cada acción.

“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos
delante de Jehová nuestro Hacedor” (Salmos 95:6).
Este temor nace de la conciencia de nuestra propia bajeza y limitaciones, contrastada con la santidad e infinidad de Dios. Sin lugar a duda que este contraste es que quiere reflejar el Señor, por medio de Isaías, al pronunciar lo siguiente: “El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde este lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová: mas á aquél miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla á mi palabra”. (Isaías 66:1 y 2).
¿Cuánto de este temor de Dios se necesita en nuestras iglesias?, y ¿Cuánto de este respeto profundo y reverente necesitamos muchas veces nosotros?
2. Una Iglesia fiel a la sana doctrina, requiere miembros con integridad doctrinal.
Creyentes dispuestos a:
a. Preservar la sana doctrina.
¿Cómo preservar la verdad? (Se debe creer la palabra – memorizarla – meditarla – estudiarla – obedecerla).
b. Proclamar la verdad Bíblica.
La esencia de nuestra predicación es el Señor Jesucristo.
c. Vivir la verdad del Señor.
No existe una dicotomía entre doctrina y vida, ambas están estrechamente relacionadas. (Tito 2:11 y 14).

Los cristianos fieles debemos
escudriñar las Sagradas Escrituras.
La verdad del Señor, debe ser el referente para todas las acciones y actitudes de los hijos del Dios. ¿Cómo defenderemos la omnisciencia y omnipresencia del Señor, si ante las dificultades de este mundo nos sentimos desamparados? ¿Qué valor tiene la soberanía de Dios, si no apreciamos su mano en todas las cosas y como niños confiamos en El?, ¿Tiene valor, en nuestra vida cotidiana, la resurrección histórica de Cristo?
Un verdadero evangélico fundamentalista debe conocer la verdad bíblica y vivir en la verdad. No es posible defender aquello que no se conoce y menos aquello que no se vive. (Santiago 1:22).
3. Una iglesia santa, requiere de cristianos santos.
Una vez que hemos sido perdonados en Cristo, debemos andar en novedad de vida (Romanos 6:4).
En Efesios 4:17-24, Pablo nos invita a dejar la pasada manera de vivir y a vestir al nuevo hombre criado conforme a Dios en justicia y santidad de verdad.
La santidad no es una opción, es el deber de cada hijo del Señor. Es una orden basada en la santidad misma de Santo Dios: “Sed santos porque yo soy santo”.
4. Una iglesia que cumple su misión, requiere de cristianos que sean la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5:13-15).
La sal es figura del cristiano que por su forma de vivir detiene el avance del pecado en el mundo, y la luz refleja claridad, alegría, vida: lo que cada cristiano debe mostrar a un mundo lleno de angustia, desesperación y en una profunda oscuridad.

El cristiano tiene el deber
de ser sal y luz de este mundo.
¡QUIERA EL SEÑOR QUE NUESTRAS IGLESIAS ESTÉN LLENAS DE ESTOS CRISTIANOS!
CONCLUSIÓN
¿Cómo podemos evitar los peligros mencionados? Y ¿Cómo desarrollar, en nuestras iglesias, este tipo de cristianos?
En la segunda carta a Timoteo, Capítulo 4, Pablo nos indica lo siguiente:
“Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio”.
Y finalmente recordemos que Jesús y sólo él, es quien edifica su Iglesia.
¡Que el Señor nos bendiga!
* El Presbítero Raúl Rojas Meneses es Anciano Gobernante de la Iglesia Presbiteriana Nacional Fundamentalista "Smirna" de Santiago, Chile.
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Domingo 30 de Marzo del 2008
Escatología
España
Por: Pr. Miguel Rosell Carrillo*
Personalmente, soy de los que creo que la venida del Señor Jesucristo a por Su Iglesia, lo que denominamos el Arrebatamiento basándonos en 1 Tesalonicenses 4: 13-18; 1 Corintios 15: 51-54 entre otras escrituras, será un hecho que debería ocurrir en breve.
En este artículo no voy a hablar de las razones que me impulsan a creer que esto es así, razones todas ellas de índole profético, sino a comentar razón que presentan aquellos que piensan de manera diferente, es decir, que el Señor no va a venir aún; que no puede venir todavía.
Uno de los motivos, cual ya profusamente he argumentado en alguna otra parte, es por la creencia de que la Iglesia, antes de la venida del Rey de reyes, tiene que establecer Su Reino en este mundo; en otras palabras, estos que creen que el Reino es Ahora (en inglés Kingdom Now; Reino Ahora), están convencidos de que el Milenio descrito en Apocalipsis 20, es ahora, y que por lo tanto, es antes que el Rey, y que cuando el mundo esté cristianizado y las naciones tomadas para Cristo (el entendimiento de esto último varía de unos a otros), entonces podrá venir Jesucristo para sentarse en el trono en la ciudad de Jerusalén.
Existe, no obstante, otra razón supongo que entre otras, para creer que el Señor Jesús no va a venir en este tiempo, y esto último es el por qué de este artículo.
¿Cristo todavía NO puede venir en este tiempo?
Para muchos de los que creemos en la venida de Cristo a por Su Iglesia, es decir, la resurrección de los muertos en Cristo y el Rapto de los vivos en Cristo como un solo acto, entendemos que según la Escritura, no está sujeta ni a tiempos, ni a sazones, ni a condiciones de ningún tipo. El mismo Señor lo dijo: "Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis" (Mateo 24:44). En el griego original la traducción más precisa de esto último es: "Cuando no os parece". Desde luego que podría ser este el momento de la venida del Señor a por los suyos, porque para la mayoría, este el tiempo que menos parece que vaya a ocurrir tal evento, especialmente desde que empezó este siglo, se vio el fiasco del célebre y2k, y pasó la fiebre del año 2000 (como ocurrió lo mismo mil años atrás).
Sin embargo, el libro de Apocalipsis se cierra con una declaración y un clamor: "El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús" (v. 20).

Quien lo dice es el mismo Señor Jesús, y Él no puede mentir. El puede venir en cualquier momento, por ello, no es de recibo el asegurar que Su venida no puede efectuarse en este tiempo, porque Él mismo dice que viene en breve. Con la Biblia en la mano, nadie puede afirmar que vendrá de seguro la semana próxima, así como tampoco nadie puede asegurar que no vendrá en este tiempo.
No nos toca a nosotros poner límites al tiempo de su venida, ni por opinión, ni por interpretación de algún pasaje escritural. De esto último estaremos hablando.En cambio, si podemos ver por el cumplimiento de las profecías, que este puede ser el tiempo de Su venida. ¡El puede venir en cualquier momento!.
¿Cristo todavía no puede venir en este tiempo porque no se ha cumplido Mateo 24:14?
Algunos, (muchos o pocos) creen que el Señor Jesús no puede volver a por la Iglesia hasta que se haya predicado por toda la tierra el Evangelio del Reino, cumpliéndose, por tanto, el versículo que dice: "Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14).
Como ya vimos, y recordémoslo, no podemos poner condición alguna en cuanto al tiempo para la venida del Señor. El vendrá cuando sea enviado por el Padre (Mateo 24:36). Pero observemos de cerca ese versículo. Lo que me enseña este versículo con claridad es que el fin (télos en griego) no vendrá sino hasta que sea proclamado el Evangelio del Reino que Jesús predicaba, por toda la tierra habitada.
Acerca del Fin
Entendamos que significa “el fin” que ha de venir:
Jesús nos habla del fin. Esta palabra en griego tiene diferentes acepciones, veamos algunas de ellas: “Cumplimiento, realización, consumación, resultado, desenlace, conclusión, término, fin”.
Haciendo un resumen y sacando una media, así como por el contexto de lo que el Señor está diciendo, la conclusión que podríamos sacar, es que Él se está refiriendo al final de las cosas como las vemos hoy; o dicho de otro modo, el desenlace final de la vida y existencia en este planeta tal y como la humanidad la ha vivido desde la caída de Adán y Eva. En términos aún más evangélicos quizás: El fin absoluto de las obras y actuación del maligno sobre los hombres, así como su señorío en este planeta tierra. Ahora mismo sigue cumpliéndose el siguiente versículo: "Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno" (1 Juan 5:19). Así pues, el fin, deberíamos entenderlo como el fin del maligno y sus obras, y consecuentemente la liberación del mundo de toda su influencia. Sería entonces el cumplimiento de Daniel 7:26,27 "Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio (a la Bestia) para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno , y todos los dominios le servirán y obedecerán".

¿El Arrebatamiento es el fin?
Un momento entonces, volviendo de lleno a Mateo 24:14, ¿estamos hablando de lo mismo?; ¿es el Arrebatamiento de la Iglesia el fin ?... pues, no. Ya hemos visto que el fin nada tiene que ver con el Arrebatamiento de la Iglesia, hecho que sucederá antes del citado fin. El fin no es lo que muchos sin razonarlo demasiado, creen; es decir, la venida de Cristo. Esto último en todo caso es ¡el comienzo!
Entendiendo más acerca del fin
Entendamos un poco más acerca del citado fin . Podemos entender como poco dos cosas acerca de la cuestión:
a) El fin de esta dispensación, es decir, del tiempo de los gentiles, su juicio (Mateo 25:31-46), y el consecuente inicio del Reino Mesiánico, cuando el Señor vuelva en gloria.
b) El fin definitivo de Satanás (Apocalipsis 20:7-10); el juicio ante el gran trono blanco; el inicio del cielo nuevo y la tierra nueva.
Estas son las dos maneras de ver con más detalle que supone el fin al cual alude el Señor. Existen mil años de diferencia entre una posibilidad y otra. En las dos, existe juicio. En la primera, es el juicio a los ethnos (rebaño de los gentiles) comentado por el mismo Señor en Mateo 25:31-46. En la segunda, es el juicio a todos los hombres de todas las edades (exceptuando a los hijos de Dios) y que vemos en Apocalipsis 20:11-15.
Y no olvidemos que en el Milenio, a pesar de que el diablo estará atado durante casi todo este tiempo en el abismo (Apocalipsis 20:1-3), los hombres que nacerán no habrán sido regenerados de su naturaleza pecaminosa. Será necesario que los que nazcan en ese tiempo, reciban al Señor en sus corazones para ser salvos. No obstante, por la Escritura, entendemos que muchos no lo harán. Esa es la razón por la cual el diablo será soltado “a engañar a las naciones” al final del Milenio (Apocalipsis 20:7-10). Además, y muy importante para el caso, debemos entender también que el Evangelio del Reino seguirá siendo proclamado a lo largo del Milenio. Veámoslo:
"Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Isaías 11:6-9).
Vemos aquí la paz y el orden (aunque no completos del todo) que existirán en el Reino Mesiánico, será consecuencia de que la tierra entera habrá sido llena del conocimiento de Dios. Recordemos que Mateo 24:14, dice que "entonces vendrá el fin".
Será llena la tierra del conocimiento de Jehová, porque será proclamado por toda la tierra en ese tiempo el Evangelio del Reino.
"Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Habacuc 2:13,14).

“Porque la tierra será llena del conocimiento de
la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”
Ahora mismo, las naciones trabajan para el fuego de la destrucción, y se fatigan en vano, todas yendo en mayor o menor grado hacia los pies de la Bestia Anticristo, pero cuando venga Cristo, entonces (y sólo entonces) se cumplirá lo que dicen los profetas: La tierra entera será llena del conocimiento de la gloria del Señor (Evangelio del Reino). Evidentemente, no lo será en esta dispensación actual, sino en el Milenio.
EL CONOCIMIENTO PLENO DEL SEÑOR EN TODA LA TIERRA, ACONTECERÁ DURANTE EL MILENIO
Acerca del Evangelio del Reino
Curiosamente, el Señor nos habló en ese versículo de Mateo 24:14, no de la predicación del Evangelio, sino de la predicación (en el griego kerijzétai), la traducción mejor es proclamación), del EVANGELIO DEL REINO (evaggélion tes basileías). ¿Cuál sería la diferencia?
El Evangelio del Reino fue la predicación del Señor sobre la tierra cuando anduvo entre nosotros. El énfasis no lo es tanto en relación al papel del Salvador (Evangelio), sino más bien acerca de la esencia de lo que es el Reino de los Cielos, de sus pautas y requerimientos, de su orden, de sus beneficios: Sanidades, liberación de demonios, etc. etc. Ver: Mateo 4:23; Mateo 9:35; Marcos 1:14; Lucas 4:42; Lucas 8:1; Hechos 8:12.
Encontramos lo siguiente en Hechos 8:12; "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres". Nos damos cuenta de que la Escritura hace una sutil diferenciación entre lo que es el Evangelio del Reino de Dios, y el nombre de Jesucristo. Entendámoslo bien, primeramente las gentes eran amonestadas acerca de vivir conforme a los planteamientos del reino de los cielos, inmediatamente, se les anunciaba a Cristo. Sin Cristo, no existe el Evangelio del Reino. Evidentemente, el Evangelio del Reino (las buenas nuevas acerca del Reino de Dios), es parte intrínseca de todo el Evangelio, y para eso fue enviado Jesús (Lucas 4:42), no obstante, nótese que el énfasis que hace el Señor en Mateo 24:14, es acerca de la proclamación del Evangelio del Reino, como lo predicaba Él mismo al inicio de su ministerio: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio" (Marcos 1:14).
A pesar de que este es el mensaje que tenemos que seguir predicando, este mensaje será enteramente proclamado en el tiempo cuando el Señor Jesucristo esté en este mundo reinando desde Jerusalén y desde la Nueva Jerusalén la celestial, entonces vendrá el fin y se cumplirá: "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas" (2 Pedro 3:10). Es obvio que esto último es el verdadero fin, que precede a la total regeneración de todas las cosas creadas (Apocalipsis 21).
Como comentario añadido diré que, entiendo que parte del problema estriba en una mala comprensión de los acontecimientos y de los tiempos que tenemos, como tendencia, los evangélicos. Instintivamente, por la cantidad de enseñanza postmilenialista que hemos recibido a lo largo de nuestra vida cristiana, y sin darnos cuenta de todo ello, hemos llegado a alguna conclusión errónea, en el sentido de que, cuando venga el Señor a esta tierra, se acaban todas las cosas, yéndonos todos los cristianos al Cielo. No será así, sino todo lo contrario, entonces es cuando verdaderamente empezarán, y lo harán con la proclamación e inicio del Reino Mesiánico sobre este planeta.

Cristo mismo establecerá el Milenio en la Tierra y
gobernará el Mundo por mil años (Apocalipsis 20:4-6).
Para testimonio a las naciones
"… para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin": Esta sección del versículo aludido merece un análisis meticuloso. En primer lugar, veamos que quería decir el Señor por naciones. Evidentemente, nación es un término moderno, lo que el Señor quería decir, expresado en la Escritura en griego (eznési; de ethnos), de donde viene el vocablo español, étnico , o sea cuestión de raza, cultura y costumbres, era acerca de las diferentes gentes que pueblan esta tierra habitada.
Todos los grupos étnicos (todos los grupos gentiles), para que el fin llegue, y como simple testimonio a ellos (en griego martírion), deben de escuchar el Evangelio del Reino. Nótese que no habla de todos y cada uno de los individuos, sino acerca de dar testimonio a todos los grupos étnicos, tribus, etc.
Bien, pues, desde que los primeros discípulos salieron a causa de la diáspora de Jerusalén hacia Judea, Samaria, etc. etc. la Palabra de Cristo ha sido llevada, hasta hoy en día a casi todas partes. Si lo que se pretende es decir que actualmente existen grupos, tribus, etc. que jamás han escuchado de Cristo, y que por eso el Señor todavía no puede volver, no es menos cierto que a lo largo de esta dispensación de la gracia desde que se inició aproximadamente en el año 32 d. C., miles y miles de individuos y de grupos étnicos tampoco escucharon acerca de Cristo en gran parte del mundo. Por lo tanto, este no es el punto. Por otra parte, el Evangelio fue más que predicado en regiones como la actual Turquía, donde estaban las siete iglesias del Apocalipsis, y luego fue rechazado. Esa nación (o grupo étnico) ya recibió el Evangelio del Reino. Pero como ya he dicho, la plena y constante proclamación del Evangelio del Reino, no será sino durante el Milenio, cuando "…la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Habacuc 2:14), ¡qué mejor testimonio a todas las naciones que el que se dará entonces!
Para ir terminando, un poco más de argumentación.
El versículo en cuestión, nos dice que el Evangelio del Reino será proclamado, no necesariamente creído. Muchos piensan que ha de ser creído el Evangelio por todos, o por la mayoría (en eso se basan para hablar de un avivamiento mundial) como condición para que vuelva Cristo, pero eso no lo enseña la Escritura. Una cosa es proclamar el Evangelio del Reino, otra cosa diferente es que sea creído (siempre hablando en el contexto de esta dispensación; durante el Milenio, la gente tendrá que creer; ver Zacarías 14:16-18).
De nuevo, para los que creen que el Señor NO puede venir a por los suyos porque todavía no se ha terminado la obra de proclamación del Evangelio del Reino en esta actual dispensación, les invito a que lean Mateo 24:45,46 con suma atención. Claramente la Escritura nos muestra ahí, que el Señor, en el contexto del Arrebatamiento (Mateo 24:40, 41), vendrá CUANDO EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE (tipo de los preparados) ESTÉ TRABAJANDO PARA EL SEÑOR. En otras palabras, no habrá terminado de hacer lo que esté haciendo, sino a medio hacer, ya que el Señor vendrá así como un ladrón en la noche, sin previo aviso, y pillará “in fraganti” a todos: Los que estén haciendo lo malo (v. 48-51), y los que estén haciendo lo bueno. Esto último, lo bueno, siempre ha de ser el ir cumpliendo con la Gran Comisión, y que nos toca seguir haciendo con amor, por lo tanto, claramente la Palabra nos enseña que el Señor vendrá a por nosotros cuando estemos en ello, no cuando hayamos terminado.
¡El Señor viene en breve! ¡Maranatha!
© Miguel Rosell, Septiembre de 2005

* El pastor Miguel Rosell Carrillo pastorea la Iglesia "Centro Rey" en Madrid, España, junto a su esposa Conchi Hidalgo. Ha escrito numeros artículos de Defensa de la Fe frente a la Apostasía de la Iglesia Evangélica a nivel mundial, confrontando con la ayuda del Señor y a la luz de las Sagradas Escrituras las herejías del Movimiento G12 y de la Teología del Reino Presente o Dominionismo que niega el Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia.
Sitio Web de la Iglesia Evangélica "Centro Rey" (Pr. Miguel Rosell):
http://www.centrorey.org

Domingo 23 de Marzo del 2008
Eventos Cristianos
Perú
LIMA, Perú (Agencia Orbita) La resurrección de Jesús es medular para la fe cristiana. Si El no hubiera resucitado de entre los muertos, entonces la fe cristiana no tendría validez, siendo que Jesús mismo declaró que resucitaría de entre los muertos al tercer día. Por otro lado, si Jesús resucitó de entre los muertos, entonces todas sus afirmaciones son verdad y ahora podemos estar seguros que sí hay vida después de la muerte.
Jesús mismo predijo su muerte y resurrección, y estos eventos sucedieron exactamente como él los había anunciado.
Juan 2:19-21 "Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho."
Juan 10:17 "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar."
Juan 16:16-23 "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
Mateo 12:40 "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches."
Mateo 16:21 "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día."
Lucas 18:31-33 "Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará."

Jesús venció a la muerte levantándose
de entre los muertos al tercer día.
Este evento está bien documentado por numerosos recursos históricos y confiables.
Historiadores como Josefo (c.37-110 DC), Ignacio (c.50-115 DC), Justino Mártir (c.100-165 DC) y Tertuliano (c.160-220 DC) estuvieron convencidos de la autenticidad de la resurrección. Sus escritos validan los relatos de los escritores bíblicos, quienes conforme a los teólogos bíblicos, registraron el evento tan temprano como el año 37 DC y no más tarde del año 64 DC.
Además, otros historiadores del primer y segundo siglo incluyendo a Cornelio Tácito, Suetonio, Plinio Segundo, y Luciano de Samosata reconocieron el impacto que este evento increíble tuvo sobre la gente de esa época.
La resurrección es la única explicación aceptable del sepulcro vacío.
Los soldados romanos celosamente vigilaban la tumba donde el cuerpo de Jesús se encontraba. Además, la entrada al sepulcro estaba sellada con una enorme roca. La guardia romana, que normalmente se componía de 16 miembros, hubiesen hecho imposible para los discípulos -quienes, a propósito, estaban acobardados por el miedo a perder sus propias vidas- robar el cuerpo. Si, como algunos aseguran, Jesús no estaba muerto, sino solamente debilitado, los soldados y la roca hubiesen evitado su escape. Después de haber sido golpeado y flagelado, colgado en una cruz por seis horas, traspasado con una lanza por su verdugos para asegurar su muerte, y envuelto, como la costumbre, en 100 libras de lino y especias, Jesús no hubiese estado en condición alguna para rodar una roca de dos toneladas cuesta arriba, ni ser más ágil que 16 soldados romanos y después aparecerse radiantemente a sus discípulos.
Los líderes judíos de la época fácilmente pudieron haber refutado todas las aseveraciones sobre la resurrección simplemente al reponer el cuerpo, pero no pudieron porque no había cuerpo.
Hubieron numerosos testigos de la resurrección.
Después de que él resucitó de entre los muertos, Jesús apareció por lo menos diez veces a los que le conocían y a más de 500 personas a la misma vez. Estas apariciones no fueron alucinacíones; Jesús comió y habló con sus seguidores y ellos le tocaron su cuerpo resucitado.
Lucas 24:36-39 "Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo."
Juan 20:26-29 "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."
La tumba donde fue sepultado Jesús está vacía.
1 Corintios 15:3-8 "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí."
La resurrección es la única explicación razonable para el comienzo del movimiento Cristiano.
La Iglesia Cristiana nació en la misma ciudad donde Jesús fue públicamente ejecutado y sepultado. La creencia en un Jesús resucitado tuvo que haber sido auténtica para haberse enraizado en Jerusalén y crecido hasta abarcar el mundo entero. La Iglesia Cristiana es ahora la institución más grande que existe y ha existido en la historia de la humanidad. Claramente, esto hubiese sido imposible si la resurrección fuese solamente un cuento.
La resurrección es la única explicación lógica para la transformación de los discípulos.
Ellos abadonaron y negaron a Jesús antes de su juicio público; después de su muerte ellos estaban desalentados y temerosos. Aún, después de su resurrección y su experiecia en Pentecostés, estos mismos desalentados hombres y mujeres fueron transformados por el sobrenatural poder de Cristo resucitado. En su nombre, ellos pusieron de cabeza al mundo. Muchos perdieron la vida por su fe, otros fueron terriblemente perseguidos. Su valiente comportamiento no tiene sentido aparte de su convicción de que Jesucristo fue verdaderamente resucitado de entre los muertos- un hecho digno por el cual morir.
A través de los siglos, los grandes teólogos que han considerado las pruebas de la resurrección han creído, y todavía creen, que Jesús está vivo.
Después de haber sopesado la evidencia de la resurrección dada por los escritores de los Evangelios, Simon Greenleaf, una eminencia sobre asuntos legales de la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, concluyó: "Sería imposible que ellos hubieran persistido en afirmar las verdades que han narrado, de no ser por el hecho de que Jesús sí resucitó de entre los muertos."
El señor Greenleaf, fué un profesor judío que se convirtió en un seguidor de Jesús, el Mesías, después de estudiar los hechos por sí mismo.
Después de haber sopesado esta evidencia, ¿cual es su conclusión? ¿Usted cree que Jesús está vivo? Todo aquel que cree que El en verdad ha resucitado, puede recibir el regalo de la vida eterna y experimentar una relación personal con él. Descubra como usted puede comenzar esta relación duradera.
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Viernes 21 de Marzo del 2008
Ciencia y Tecnología
España
Por: Dr. José Antonio Lorente*
MADRID, España (Agencia Orbita / NoticiaCristiana.com) A los 33 años Jesús, el hijo de María y José fue condenado a muerte sin tener culpa alguna. El hombre que llegó un día despojándose de su Realeza y Divinidad para compartir su humanidad entre nosotros, que había sembrado amor y las más altas aspiraciones morales y éticas de una convivencia superior, se enfrentó a las huestes del mal en su hora cumbre.
El averno celebró su muerte por poco tiempo y ante la estupefacción del mundo de entonces, el de hoy y con toda seguridad del mañana; fue capaz de vencer a la muerte, y al vencerla sustentó nuestra fe resucitando al tercer día tal y conforme lo había anunciado ante sus discípulos. La "peor" muerte de la época, aplicada solo a los más feroces criminales de entonces, no pudo con Cristo y él, hoy como ayer, está glorioso entre nosotros, por lo siglos de siglos.
Jesús transpira sangre: Hablan los evangelios que Jesús comenzó a sudar sangre cuando oraba, en el monte de los Olivos, específicamente en el jardín del Getsemaní. Esta situación en una condición médica llamada "hematidrosis", que no es común pero se suele dar cuando hay un alto porcentaje de sufrimiento psicológico.
Parece ser que la ansiedad severa, hace provocar una secreción de químicos que rompen los vasos capilares en las glándulas sudoríparas. Por tal condición, se presenta una cantidad de sangrado en las glándulas y el sudor sale mezclado con sangre. Esto provoca que la piel quede frágil de modo que cuando Jesús fue flagelado, su piel ya estaba muy sensible.

Jesús ora en el Getsemaní.
El acto de la flagelación: Las flagelaciones romanas eran conocidas por ser terriblemente brutales, ya que de una manera general consistían en treinta y nueve latigazos. El verdugo usaba un látigo con tiras de cuero trenzado en cuyos extremos tenías adosadas bolas de metal entretejidas. Cada vez que el látigo golpeaba la carne, las bolas generaban mayúsculos moretones y contusiones, las mismas que se abrían con los demás golpes. En relación con el látigo, este tenía pedazos de hueso afilados, los que tenían como misión el cortar la carne.
La espina dorsal quedaba expuesta, ya que la espalda terminaba desgarrada debido a cortes profundos Los hombros recibían los latigazos, que pasaban por el nivel de la espalda, las nalgas, y las piernas. Durante el lapso que duraba la flagelación, las laceraciones alcanzaban hasta los músculos y generaban temblores de carne sangrante. En esta condición, las partes internas quedaban al aire, conjuntamente con los músculos, tendones y las entrañas.

Jesús es flagelado por los soldados romanos.
El cuerpo de la víctima, podía experimentar un dolor tan grande, que terminaría con una conmoción hipovulémica. Es decir que la persona sufre efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre que trae consigo que el corazón se acelere para tratar de bombear sangre que no existe. La baja de presión sanguínea provoca en estas circunstancias un desmayo o colapso, con la consabida afección de los riñones, que dejan de producir orina para mantener el volumen restante y la persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.
En la ruta del Calvario: Sabemos que a estas alturas Jesús se hallaba en una situación y/o condición hipovólemica conforme ascendía por la pendiente hacia el Calvario con la cruz a cuestas. Tambaleante, Jesús se desplomó y un soldado romano le ordeno a Simón que llevara la cruz por él. Mas tarde, Jesús dice "Tengo sed" y en ese momento se le ofrece un trago de vinagre.

Jesús camino al Monte Calvario o Gólgota.
El Instante de la Crucifixión: El final de Jesús fue todavía peor que la crucifixión común. En aquella época, no a todos los criminales condenados se los clavaba en la cruz. Muchos más bien eran amarrados. Jesús fue acostado y clavaron sus manos en posición abierta en el madero horizontal, que era conocida con el nombre de patibulum. El madero vertical estaba clavado al suelo de forma permanente.
Los romanos usaban clavos que eran de entre trece a dieciocho centímetros de largo, afilados en una punta aguda y se clavaban por las muñecas. El nervio mediano, era atravesado. Este nervio, es el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo que lo martillaba. Este dolor es similar al que uno siente cuando se golpea accidentalmente el codo y se da en ese huesito (en el nervio llamado cúbito), pero ahora imagine tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio, ese dolor es similar al que Jesús experimentó. Al romper ese tendón y por tener sus muñecas clavadas, Jesús fue obligando a forzar todos los músculos de su espalda para poder respirar. El dolor era tan insoportable que literalmente no existían palabras para describirlo. Se tuvo que inventar una nueva palabra llamada "excruciante" (que significa "de la cruz") para describir semejante dolor.

Jesús es clavado en la cruz.
Jesús Cuelga de la Cruz: Cuando Jesús fue alzado para unir el madero con el poste vertical se procedió a clavarle los pies. Nuevamente los nervios de los pies fueron triturados y eso debe haber causado un dolor similar al de las muñecas. En el instante de estar en posición vertical, sus brazos se estiraron brusca e intensamente, quizás unos 15 centímetros de largo y ambos hombros deben de haberse dislocado (tome en cuenta sólo “la gravedad”, para sacar su conclusión), con lo que se confirmaba lo descrito en el Salmo 22 "dislocados están todos mis huesos".
Cuando la persona está colgada en posición vertical, la muerte es lenta, muy dolorosa y terriblemente agonizante por asfixia, debido a que la presión ejercida en los músculos pone el pecho en la posición de inhalación. Para poder exhalar, en principio, el individuo debía apoyarse en sus pies -que para este instante estaban fijos con clavos al madero- para que los músculos tensionados, se alivien por un instante al menos. Cuando esto se hacía, el clavo desgarraba el pie hasta que quedaba fijado -incrustado- en los huesos tarsianos.
Después de este enorme esfuerzo para exhalar, la persona podría relajarse en cierta forma y descender para intentar inhalar otro bocado de aire. Este drama lo repetiría mientras tuviera vida para exhalar, magullando su lacerada espalda en forma reiterada contra el áspero madero de la cruz, hasta que ya no pudiese y entonces moría. Jesús soportó este “sobrevivir” por más de tres horas.

Jesús cuelga de la cruz.
Jesús Muere: Una persona, a medida que reduce el ritmo respiratorio, pasa a una etapa que se conoce con el nombre de acidosis respiratoria: el dióxido de carbono de la sangre se diluye como ácido carbónico lo que causa un aumento de acidez de la sangre. Esta situación conlleva en cuestión de un corto período a un pulso irregular. Es claro mencionar que al sentir que su corazón latía en forma errática, Jesús hubo de darse cuenta de que estaba a punto de morir y es entonces que pudo decir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" y murió luego de un paro cardíaco.
Incluso antes de morir la conmoción hipovolémica debe haber causado un ritmo cardíaco acelerado sostenido que debe haber contribuido al paro cardíaco, lo cual dio por resultado la acumulación de fluido en la membrana que rodea al corazón llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

Jesús muere en la cruz.
El Corazón de Jesús es Traspasado: Por aquellos tiempos, los soldados quebraban las piernas de los crucificados para acelerar la muerte. Usaban para ello una especie de lanza romana para descolgar los huesos de la parte inferior de las piernas. Esta acción, impedía que la persona empujara hacia arriba con las piernas para poder respirar. Sin este movimiento la muerte llegaba en poco tiempo.
Leemos en el Nuevo Testamento que los huesos de Jesús no fueron quebrados o rotos como sí ocurrió con los otros crucificados. Esto sucedió porque los soldados confirmaron que Jesús había muerto. Así se cumplió la escritura de Antiguo Testamento acerca del Mesías, donde se lee que ninguno de sus huesos sería quebrado. Para confirmar esta muerte, un soldado romano le clavó la lanza en su costado derecho, atravesando el pulmón derecho y penetrando su corazón. Por ello, cuando se retiró la lanza, salió un fluido claro como el agua seguido de un gran volumen de sangre, conforme lo describe Juan, uno de los testigos presentes, en su Evangelio.
También hay que mencionar las terribles humillaciones que sufrió por el desprecio y las miles de burlas, cargando su propia cruz por casi dos kilómetros, mientras el gentío le escupía el rostro y le lanzaba piedras. Hay que señalar que la cruz pesaba cerca de 30 kilos, sólo en su parte horizontal, región en la que clavaron sus manos.

Un soldado romano clava con su
lanza el costado de Jesús.
Conclusiones de la Autopsia de Jesús: Conociendo la lenta agonía y el mantenimiento de la conciencia casi hasta el último instante, en base a todas las consideraciones anteriormente expuestas, obtenemos las siguientes conclusiones médico-legales como las más probables:
a) Causa inmediata de la muerte: hipoxia-anoxia cerebral(hipoxia es disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, y anoxia es la ausencia total de oxígeno en la misma) consecuencia de hipovolemia (disminución del volumen de sangre) post-hemorrágica, de insuficiencia respiratoria mecánica (incapacidad para respirar adecuadamente por falta de movilidad) por graves lesiones en músculos intercostales, y de insuficiencia cardiaca.
b) Causa fundamental de la muerte: múltiples heridas inciso-contusas, equimosis, erosiones, excoriaciones y hematomas en la parte anterior y posterior del tronco.
c) Origen de la muerte: “Criminal”. Así termina de manera concluyente esta "autopsia" al cuerpo de Jesús, basado estrictamente en los evangelios, las citas históricas y toda la documentación compartida para el rodaje de la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson.
* El doctor José Antonio Lorente es director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, España.
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Jueves 14 de Febrero del 2008
Sociedad
Chile
Por: CIEF-Chile*
Las sociedades occidentales acostumbran celebrar cada 14 de febrero el "Día de San Valentín", "Día de la Amistad" ó "Día de los Enamorados". Ahí surge como personaje representativo de esta celebración la reconocida figura de "Cupido".
¿Quién fue San Valentín? ¿Quién es Cupido? ¿Qué se celebra el 14 de febrero, fecha apreciada por millones de enamorados y por no menos comerciantes?
Según los historiadores, hace varios miles de años estaban muy extendidos sobre la tierra los cultos a distintos ídolos. Dentro de la amplia gama de deidades había un dios pagano cuyo origen es muy remoto e ignorado, el cual representaba a las "fuerzas del Universo" y "reinaba sobre el mundo desde las tinieblas" y al que le rendían culto los pueblos de Europa Central.
Aquellos pueblos paganos más antiguos le rendían culto a este dios mediante tres elementos: agua, tierra y fuego. Es decir, se le rendían distintos sacrificios en tierra, utilizando agua y fuego, pues existía la creencia de que sólo así se podía aplacar la ira de este ser que sus mismos súbditos consideraban horrendo, debido no sólo a su apariencia sino también a que sembraba terror sobre toda la tierra y era despiadado. Según las creencias de los pueblos antiguos, este ser maligno residía en medio de las sombras y las tinieblas.
Conforme a las costumbres paganas, la única forma de aplacar el constante furor de este espíritu malvado era con ceremonias en las que se le agasajaba como invitado principal. Así, con excesos carnales se satisfacía temporalmente el apetito del dios y cada cierto período se debían repetir los ritos para mantener en sosiego a este siniestro ser.
Los investigadores no han podido descifrar en qué momento de la historia apareció este personaje de las tinieblas en los pueblos de la Antigua Grecia. Sin embargo, las citas más concretas y claras sobre él aparecen en los primeros gráficos de la civilización cuando los pelasgos y luego los aqueos provenientes de Europa Central empezaron a poblar Grecia en el Siglo XV a. J.C. Aquellos primeros griegos conocieron a este dios al que inicialmente llamaron el "fruto de los placeres mundanos".
Con el paso de los años, Grecia se fue desarrollando y extendió su paganismo. El pueblo adoptó el culto a aquel dios malvado y realizar ceremonias periódicas. Entonces, cuando la civilización entró en su apogeo decidieron nombrarlo de manera distinta, menos grotesco y más acorde con el desarrollo de su alta cultura, designándolo entonces como "Eros", es decir, "dios del placer".

El dios griego Eros, que luego
los romanos llamarían Cupido.
RAÍZ MITOLÓGICA
De acuerdo a la mitología griega, Eros fue el fruto de los placeres de Venus y uno de sus amantes: Marte (el otro amante era Mercurio). Vulcano era el esposo de Venus.
Siguiendo la línea mitológica, Venus presidía todos los placeres y sus fiestas eran en extremo obscenas, de manera que los griegos para poder complacerla debían entregarse a su hijo Eros, quien era el "fruto de los placeres humanos".
Los griegos adoptaron a Eros como uno de sus dioses en el proceso de invasión y transculturación de otras civilizaciones conquistadas por ellos. Sabían que aquel dios tenía una apariencia horrenda y temible. Para poder adoptarlo completamente en su cultura, los sacerdotes griegos decidieron darle un aspecto hermoso que fuera conforme a la "dignidad" de un dios (recordemos que los griegos eran fanáticos de la belleza física), de manera que fuera aceptado por todo el pueblo. Bajo ese concepto y teniendo en cuenta que Eros era hijo de Venus y Marte, entonces se le dio la apariencia lozana de un adolescente desnudo.
Siglos más tarde, cuando el Imperio Romano conquistó a Grecia, se produjo nuevamente el fenómeno de transculturación: esto es, el pueblo romano invasor absorbió la cultura griega incluyendo sus creencias religiosas. Fue así, entonces, como los romanos conocieron a los dioses griegos, entre ellos a Eros.
Pero el astuto y altivo Imperio Romano, cuando adoptaba creencias o costumbres de otros pueblos, las sometía a procesos de transformación para validar su grandeza y dominio sobre las demás culturas. Los antiguos dioses griegos no fueron la excepción y se les varió sus apariencias, nombres y fechas para agasajarlos, no así sus raíces o de dónde provenían.
La imagen griega del dios adolescente desnudo Eros fue transformado en otra aún más joven, feminizada y con alas. Entonces lo llamaron... ¡Cupido!
Los romanos eligieron una fecha especial para festejar a este nuevo dios "Cupido" de los "placeres carnales", a fin de entregarse a las orgías. Como la creencia griega decía que Eros era fruto de la fertilidad de Venus, los romanos dispusieron ubicar al ahora "Cupido" en el mes de la fertilidad pagana romana, es decir, en Febrero. Y eligieron el día 14 por quedar justo en la mitad del mes, cuando se iniciaban las siembras en los campos.

San Valentín
MANIOBRA PAGANA
Pasaron los siglos de gloria y fortuna para los romanos. El imperio empezó a decaer. Y para esa época, el cristianismo había tomado demasiado auge pues Jesucristo había impactado al mundo entero.
Los romanos trataban de salvar su decaído imperio; se aferraban a cualquier cosa que les permitiera sobrevivir y, entonces, en un cálculo político y como maniobra para evitar su desaparición, adoptaron el Cristianismo.
El reino decadente de Roma debía conciliar las creencias paganas con la fe cristiana para mantener la conciliación en su pueblo. Para ello sustituyó las fiestas paganas por los de hombres "santos" del Cristianismo.
Para el caso de la celebración del 14 de febrero, se eliminó a Cupido y se le instituyó por "San Valentín". No existe certeza hoy de quién fue este santo, pues los mismos historiadores romanos y católicos se contradicen.
Unos afirman que Valentín (o Valentino) fue un hereje, quien no logrando obtener los favores del papado para ser arzobispo, renegó de la fe y abrazó el gnosticismo, fundando una secta secreta.
Entre tanto, otros dicen que fue un mártir cristiano fallecido en Roma, el 14 de febrero del año 273, por orden del emperador Claudio II, ya que según cuenta la leyenda Valentino se opuso a un edicto imperial que prohibía el matrimonio a las parejas en aquel año porque necesitaba hombres para su ejército. Sin embargo, algunos otros contradicen eso y aseguran que no hubo tal oposición de Valentino y que él murió en Terni, en el año 306. Es decir, sobre este asunto, los investigadores no han logrado ponerse de acuerdo.
Pero aquel dios inicialmente identificado como "el que reina el mundo desde las tinieblas", luego llamado "el fruto de los placeres mundanos", después designado como el dios griego "Eros" y más tarde como el dios romano "Cupido" son, todos, el mismo personaje. Y a ese mismo se le vino a encajar finalmente el nombre de "San Valentín".

ENFOQUE BÍBLICO
Las Sagradas Escrituras dicen claramente que las tinieblas es el reino del pecado y la perdición (Juan 12:46), y que el príncipe de este mundo es Satanás (Juan 16:11). Además, las Sagradas Escrituras advierten que no debemos andar en pos de dioses ajenos (Deuteronomio 6:14).
Algunos sectores cristianos han dicho que el "Día de San Valentín" o "Día de los Enamorados" no es adecuado celebrarlo pues por la fe en Jesucristo todos los días se da amor al prójimo y no en una sola fecha del año, por lo tanto debería celebrarse como el "Día de La Amistad". Aunque el argumento es válido, el remedio ha sido absurdo y contradictorio, pues lo que se propuso fue tan solo cambiarle el nombre de "Día de los Enamorados" por el "Día de la Amistad", pero las raíces paganas de esta celebración se mantienen.
Aún la Iglesia de Jesucristo comete el mismo error histórico hoy: preserva la fecha pagana y cambiándole sólo el nombre para discontinuar el formalismo, pero no desecha la raíz de la celebración pagana.
La Biblia habla con precisión que los hijos de Dios no deben seguir los patrones de conducta establecidos por las costumbres mundanas, sino que nuestra mente sea renovada para que comprobemos cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:2).
No se debe olvidar que la celebración del 14 de febrero se dedicó a las orgías, invocaciones sexuales y toda clase de desenfrenos carnales abominables y nocivos. Algunos no dudan en comparar el "Día de San Valentín" con el Día de Halloween, por las antiguas raíces paganas y los actos idolátricos invocados durante siglos.
En efecto, el Día de San Valentín tiene orígenes espirituales que son contrarios a los principios bíblicos. Las fábulas paganas relacionadas con Cupido y San Valentín, así como la instauración del 14 de febrero para tal celebración, han trascendido a lo largo del tiempo hasta nuestros días.
¿Seguirá un cristiano el paganismo antiguo? Dios advierte que sus hijos no deben seguir, de ninguna forma, a los ídolos. "No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen..." (Exodo 23:24).
Resulta obvio que en la actualidad el comercio de Occidente tenga interés en sostener la idea del "Día de San Valentín" para lograr mayores ventas y, sin escrúpulos, lanzar poderosas campañas publicitarias para incitar al público (especialmente a los jóvenes) a consumir diversos artículos con el manipuleo del tema del amor.
La confusión sobre amor y erotismo se reafirma en esta celebración pagana mientras los especialistas en publicidad se esfuerzan hoy para manipular los sentimientos más nobles que Dios ha dado al ser humano, como son el amor y la amistad, manoseándolos con propósitos mercantilistas.
Pero los cristianos nacidos de nuevo no requieren de "fechas especiales" para conmemorar el amor o la amistad. Basta con tener presente a Jesucristo todos los días, quien demostró qué es el amor verdadero y la amistad sincera y fiel.
A cada momento, el seguidor de Cristo puede manifestar el amor a sus semejantes con obsequios y recordarles que Dios les ama tan profundamente, que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna.
Le queda ahora a Usted decidir si sigue las fiestas paganas milenarias conforme a lo que dicta el mundo o, si por el contrario, decide voluntariamente obedecer a Dios.
BIBLIOGRAFÍA:
- "Testing the history". New World Editions. London. England. 1991;
- "Enciclopedia Neofons". Editorial Ramón Sopena, Barcelona, España. 1977;
- "Diccionario Enciclopédico Ilustrado Rancés". Editorial Ramón Sopena, España. 1974;
- "Pequeño Larousse Ilustrado". Ediciones Larousse. México. 1986.

* CIEF-Chile, son las siglas de la Confederación de Iglesias Evangélicas Fundamentalistas de Chile, cuyo presidente es el pastor metodista Joel Sandoval Henriquez. Es una institución evangélica fundamentalista defensora de la sana doctrina, afiliada a la Alianza Latinoamericana de Iglesias Cristianas (ALADIC) y al Concilio Internacional de Iglesias Cristianas (CIIC).
Blog de la CIEF-Chile:
http://cief.blogcindario.com
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Martes 15 de Enero del 2008
Apostasía
España
Por: Pr. Miguel Rosell*
Jesús dijo: “Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:11-13).
«En una ocasión, hace tiempo, junto a las puertas del Hades, el diablo convocó una reunión urgente con parte de sus principales capitanes, a los cuales parecían acabárseles sus ideas para el mal. Éstos, sudorosos aunque sin perder su compostura de soberbia, se miraban unos a otros, sin atreverse a hablar.
Tras una breve pausa que les pareció una eternidad (la cual ciertamente la pasarán en el lago de fuego y azufre según Apocalipsis 20:10), uno de ellos, el más gallito se levantó y dirigiéndose al padre de mentira, le dijo - ¡No sabemos como dañar de forma más dolorosa a los que más odiamos! ¡Ayúdanos, oh Satanás!
Este, sin inmutarse, se dirigió a sus camaradas de las tinieblas, y les preguntó - ¡Piensen! ¿Qué tipo de mentira creen ustedes que les sería más fácil hacer creer a los hombres?
Uno de los ya temblorosos capitanes contestó - Indudablemente, si esa mentira se mostrara con sumo y especial atractivo... ¿no?
¡Ajá! -
Respondió tajante el maligno, y añadió -
¿Y en cuanto a los muy odiados cristianos, cuál sería la mentira que les supondría más fácil creer o aceptar?
El mismo demonio respondió vacilante - Pues de igual manera, la que fuera suficientemente atractiva. Pienso que en ese caso en concreto, la que se pareciera a la verdad de ellos, y se presentara envuelta en triunfo, como un desafío de fe... ¡Un engaño presentado como un desafío de fe y victoria! ¡Esto es! – sería confundirles con algo presuntamente santo, para vencerles en su propio terreno... ¡El “santo engaño”!
Otro de los demonios, ya en ese momento más inspirado, prosiguió diciendo - Además se le podría añadir el efecto de la sucesiva redundancia para obtener un resultado más impactante en las mentes y emociones, como dijo uno de nuestros muy usados y ya desaparecidos hombres nuestros... Humm, ¿cómo se llamaba? - ¡Ah, sí!, Adolfo Hitler - “una mentira, repetida muchas veces y por mucho tiempo, se transforma en una verdad”
Inmediatamente el diablo respondió – ¡Ja, ja, bien contestado, entonces, ¿a qué están esperando?! ¡Vayan y háganlo! –
Inmediatamente, cada uno fue a su lugar de combate con las instrucciones bien claras y específicas, y el tiempo transcurrió, hasta hoy en día...»
Discúlpenme por haber empezado este artículo haciendo una alusión tan directa al Maligno - Dios le reprenda - pero pienso que ha sido útil para que usted, estimado hermano, entienda que el mensaje en cuestión de esa imaginaria reunión, ¡es cien por cien real!
Me dispongo a escribir este tema, porque a mí me preocupa lo que está ocurriendo en nuestro medio, y comparativamente, muy pocos se dan cuenta de lo que en realidad está pasando.
1. Recapacitemos
Desde unos años a esta parte, ¿qué es lo que más reiteradamente se escucha sobre todo en el medio eclesial neopentecostal/carismático?
Sin lugar a dudas acerca de la venida, no de Cristo, sino del “gran Avivamiento sobre las naciones”.
Una y otra vez, los nuevos profetas y los nuevos apóstoles, no han cesado ni cesan de declarar que debemos creer en el Avivamiento que es para estos días y que siempre, siempre está “a las puertas”, el cual va a tener un alcance mundial, y que con él y de forma paulatina, ocurrirá:
- Que el Evangelio se predicará por todos los medios de comunicación que existen.
- Que los cristianos ocuparemos los medios de comunicación de este mundo.
- Que los cristianos ocuparemos todas las instituciones, y manejaremos los poderes a todo nivel de este mundo.
- Que las religiones falsas caerán.
- Que supondrá la rendición de los gobernantes y de las naciones enteras a Cristo.
- Que los reyes y potentados, así como los humildes, y las gentes en general caerán de rodillas confesando sus pecados y recibiendo a Cristo.
- Que a la postre, las ciudades y pueblos sucumbirán al poder del avivamiento, entregándose a Cristo.
- Que las riquezas de este mundo pasarán a manos de los cristianos.
- Que la política y el gobierno de las naciones estarán en las manos de la Iglesia, es decir, de los creyentes verdaderos.
- En última instancia: el mundo se rendirá ante Cristo.
Contemplar en este tiempo actual el mundo cambiado, en paz y seguridad, y las gentes predicándose unas a otras la palabra de vida del Evangelio, respaldadas y cubiertas por un gobierno justo, eficiente y eficaz, que cumple su buena función en todo el globo terráqueo; ver que Cristo está en el corazón del mundo, y el mundo es del todo de Cristo por voluntad propia...Todo ello, y mucho más, realmente resulta inmensamente atractivo, pero lo que es más, supone ciertamente un desafío de fe y una esperanza de triunfo...pero, hermanos, ¿es la verdad? No, es falso.
Es la mentira diseñada en las mismísimas puertas del Hades para embaucar a los cristianos bien intencionados, crédulos de lo aparentemente bueno, pero que no tienen suficiente amor por la verdad, y que por tanto, no conocen suficientemente bien las Escrituras, las cuales revelan con detalle la verdad sobre este asunto.

La rendición de este mundo a Cristo según el entendimiento reformista/dominionista,
bien podría asemejarse a la “Rendición de Breda”, inmortalizada por Velázquez.
Los Países Bajos querían independizarse de España, pero no lo consiguieron, y llegó
el día de la capitulación, entregándole el holandés las llaves de la ciudad.
2. Según el reformismo/dominionismo; las tres condiciones esenciales para que el gran Avivamiento llegue
Sin más preámbulos, y al hilo de lo que venimos diciendo, paso a trascribirles lo que una muy conocida autora reformista/dominionista, la profetisa Cindy Jacobs, escribe:
“La Biblia expresa claramente que hay veinticuatro ancianos que se postran delante del trono de Dios y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono (Apocalipsis 4:10). Existen ancianos en el cielo, y Dios quiere también que se establezca el oficio de ancianos en la tierra” (1)

La profetisa reformista-dominionista Cindy Jacobs.
Como hemos leído, la Tierra deberá ser regida por una élite muy especial y muy ungida de hombres que Dios habría de levantar. Según Jacobs, estos se corresponderán con los veinticuatro ancianos que están ante el trono de Dios.
Así que, unos ya están en el cielo, y los otros pronto en la tierra... ¿enseña esto la Biblia? No, pero sigue diciendo la profetisa Cindy Jacobs a renglón seguido, y sin cortapisas:
“¿Cuál es el tipo terrenal de este oficio celestial de ancianos? Creo que son los apóstoles que Dios está levantando en las naciones. Al ser reconocidas las estructuras apostólicas de autoridad del reino sobre las naciones enteras, un mover poderoso del Espíritu Santo será desatado hacia la tierra que afectará el sistema físico gubernamental. Los avivamientos barrerán naciones enteras, y los reyes de esas naciones echarán sus coronas terrenales ante el que está sentado en el trono” (2)
Aunque estupefactos, hemos leído que como condición para que ese Avivamiento del Espíritu Santo, que dicen, tiene que barrer las naciones, sea un hecho – dice Cindy Jacobs (y como ella, los maestros reformista-dominionistas) – es necesario:
- Que Dios levante esos milagrosos apóstoles, (dicen que ya lo está haciendo).
- Que todos crean en esos nuevos apóstoles ungidos.
- Que se reconozcan esas estructuras apostólicas de autoridad sobre las naciones enteras.
Pero para tristeza y lamentación de los proponentes de la Nueva Reforma Apostólica (como así la llaman), no todos los cristianos, ministros o no ministros, reconocemos a esos “nuevos apóstoles”, tampoco reconocemos esas “estructuras o redes apostólicas de autoridad del reino sobre las naciones” (¡?), así como tampoco creemos que Dios lo esté levantando, ni mucho menos.
Siendo así, y según Jacobs, entonces ya el Espíritu Santo no “puede” cumplir con Su cometido... ¡Vaya, hombre! Entonces todo depende de que todos estemos de acuerdo en este asunto. Así pues, se condiciona el presunto mover de Dios a la voluntad unánime de todo el cuerpo de Cristo. De este modo, ¿dónde queda la soberanía del Altísimo?
Por lo tanto, “los avivamientos que barrerán naciones enteras” que expresa Jacobs,serán o no una realidad, si aceptamos y recibimos o no, esta nueva y a todas luces espuria oligarquía espiritual, llamada Nueva Reforma Apostólica. Sinceramente, nos parece pueril el asunto.
¿No será que las cosas son de otro modo? Indudablemente que sí.
A pesar de que C. Peter Wagner asegure, de que los nuevos “apóstoles, trabajando de igual a igual con los profetas, desarrollan su misión: implementar lo que Dios quiere que sea hecho en la Tierra en un momento determinado” (3), la verdad según las Escrituras es que Dios no va a hacer nada de todo esto.
Dios no depende de hombre alguno para hacer Su voluntad en esta Tierra, y menos todavía, para hacer algo que jamás ha dicho que va a hacer; en esta dispensación: el pretendido avivamiento de las naciones.
Reto al lector que duda o se opone a lo que estoy escribiendo, a que me de un solo versículo en la Biblia que respalde lo que estos falsos maestros están enseñando. Déme, si lo encuentra, no sólo un versículo, sino una sola porción de la Santa Escritura que diga que en este tiempo Dios va a traer un Avivamiento mundial, y además a través del ministerio apostólico y profético – que por cierto Wagner y todos los suyos interpretan de manera muy, muy diferente a como lo enseña la Biblia.

C. Peter Wagner, el expositor principal de
la llamada Nueva Reforma Apostólica.
3. Lo que produce y obliga el creer y esperar que ese gran Avivamiento mundial se va a producir en esta dispensación
Creer por creer, sin más, no debería resultar demasiado problema, pero en este caso no es así en absoluto.
Déjenme antes aclarar que yo deseo como el que más no uno, sino mil avivamientos reales. No seamos torpes. Si alguno piensa que yo no amo el genuino mover del Espíritu Santo se equivoca de pleno y de plano.
Lo que detesto es que con algo tan hermoso como es la anhelada acción del Espíritu Santo, trayendo salvación y santificación a las gentes, se esté engañando al pueblo de Dios llevándoles a la fantasía y a engaños subsiguientes.
A. ¿Qué hay que avivar?
Para empezar esta sección, permítanme recordarles que la palabra avivamiento como tal, no aparece en la Biblia. Como mucho, y en el Nuevo Testamento, lo más parecido que encontramos es lo que Pablo le dice a Timoteo:
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Timoteo 1:6).
De ese modo, en cuanto a avivamiento podríamos hablar de la necesidad de cada verdadero creyente de mantener y avivar lo que Dios nos ha dado en materia de Su mismo Espíritu, dones, llamamiento, fe, etc. Todo lo requerible para poder desarrollar una vida cristiana que le de honra y honor a Cristo.
Por lo tanto, el avivamiento como tal estaría dirigido a los cristianos, y no a los no cristianos – los cuales poco o nada tienen que “avivar” de parte de Dios, porque no tienen Su Espíritu. Lamentablemente es mucha la ignorancia en cuanto a esto, y muchos han llegado a creer que el avivamiento va dirigido a todos los hombres, píos o impíos.

El engaño hace daño a ambas partes,
al que engaña, y al que es engañado.
B. Un engaño lleva a otro
Dije antes que el creer en ese avivamiento mundial para este tiempo, conlleva una serie de obligaciones de presunta fe y compromiso con ésta. Son estos los engaños que suceden al primer engaño, y son su consecuencia inmediata del mismo.
Pensemos. Cuando ineludiblemente se cree que Dios va a traer un gran avivamiento a todas las naciones, es menester colaborar con Dios para la consecución de ese propósito divino.
Pero con que Dios jamás ha revelado esto – sino lo contrario – aunque se ha llegado a creer así, entonces la manera de colaborar con los supuestos propósitos de Dios, siempre será, como mucho, conforme a la buena intención y manera humanas, y no conforme a la expresa voluntad divina.
Un ejemplo de esto que venimos diciendo, lo vemos claramente en la reacción de Pedro, cuando Jesús anunciaba su muerte en la cruz, y cual fue la respuesta del Maestro:
“Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:22,23).
Pedro, en ese momento intentaba “ayudar” a Cristo, y sin embargo, le era tropiezo – porque ponía la mira en las cosas de los hombres – es decir, pensaba sólo conforme a la lógica humana.
Las siguientes que ahora veremos, son algunas prácticas, creencias y actuaciones que se enseñan, existen y se promocionan pretendiendo “ayudar” a Dios en lo que se entiende son Sus propósitos. Estas cosas se están produciendo por todas partes, sobre todo en el contexto del llamado mundo libre, entre los cristianos que han creído en “el avivamiento mundial que siempre está a las puertas”, y como venimos diciendo, son consecuencia directa de creer ese mismo engaño:
- Unidad en lo natural de los cristianos (Ecumenismo).
- Evangelización forzada y forzosa (G12).
- Aceptación de que Dios está haciendo “algo nuevo” y no declarado necesariamente en las Escrituras.
- Aceptación de extrañas señales, manifestaciones, prodigios, etc. como de parte de Dios.
- Prioridad a las experiencias espirituales personales, antes que a lo declarado en la Palabra.
- Atar del todo y expulsar los poderes demoníacos de las naciones (mal entendimiento de la lucha espiritual).
- Implementación del reino (buscando el trabajar y el colaborar con los poderes, autoridades y organizaciones de este mundo).
- Búsqueda de posicionamientos en las jefaturas de los gobiernos e instituciones diversas.
- Adaptación de la Iglesia al mundo en todo lo posible (para así, dicen, atraer el mundo a la Iglesia).
- Búsqueda a ultranza de la riqueza económica (ya que se cree que el cristiano tiene derecho a ella).
- Búsqueda a ultranza de la sanidad física (ya que se ha llegado a creer que el cristiano tiene derecho ineludible a ella).
- Como ya vimos antes: la necesidad imperiosa e imperante de aceptar a los nuevos ungidos; los nuevos apóstoles y profetas, los ancianos de este mundo según Cindy Jacobs, para que Dios pueda hacer su parte al respecto.
Reiteramos, y la lista no es exhaustiva: todos estos engaños y espurias actuaciones, son consecuencia directa o indirecta de creer que el “avivamiento mundial está a las puertas”, y de que hay que hacer algo al respecto para que venga a ser una realidad palpable y sostenible.
Y es que...
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es necesario una suficiente coordinación a todo nivel. A nivel organizativo y estructural, y la consiguiente sujeción a hombres especialmente “ungidos y llamados por Dios” para que exista un orden necesario.
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es necesario que todos, y como sea, escuchen el evangelio, y aún haya que forzarlos a entrar (siguiendo equivocadamente la enseñanza de la parábola de Jesús “la gran cena” - ver Lucas 14:23).
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es necesario colaborar con los poderes de este mundo, buscando el establecer el Reino ahora.
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es necesario adaptar las formas de hacer iglesia, (cambiar paradigmas, como dicen); hasta incluso, rebajar un poco los estándares de entrega y dedicación, para adecuarnos a las gentes del mundo, para que no les sea tan difícil el proceso de cambio una vez vayan entrando en la iglesia.
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es necesario dar un ejemplo impactante de excelencia, y qué mejor que mostrar excelencia en lo que es deseable, es decir, en lo “tremendamente bendecidos” que debemos estar los cristianos, teniendo de todo lo deseable, a fin de cuentas, ¿no dice la Escritura “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas...” (3 Juan 1:2).
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es menester creer que Dios esté haciendo “algo nuevo”, aunque no venga en las Escrituras. Un poder manifestado en las reuniones de avivamiento, es decir, las gentes siendo tumbadas y esparcidas por el piso por parte de un muy ungido ministro (probablemente un nuevo apóstol o profeta, o un muy ungido evangelista telepredicador); la gente riendo sin control, revolcándose, temblando, sacudiéndose, y cosas por el estilo, todo sin decencia ni orden (1 Corintios 14:40).
La mente natural razona así: Para que el avivamiento pueda producirse, es necesario neutralizar del todo, y hasta expulsar los principados y las potestades de los pueblos, ciudades, naciones y continentes, porque si no, ¿cómo podrán las gentes estando atadas por el diablo aceptar el Evangelio?...
Y así podríamos continuar. Es la mente natural razonando, y obviamente excluyendo el dictamen de las Escrituras.

La mente natural, lógica humana en este caso,
es incapaz por sí misma de discernir la verdad de Dios.
¿Se dan cuenta? Sólo lo que hemos analizado partió de llegar a creer que “el avivamiento mundial está a las puertas” ¡Es la mentira del diablo que desearíamos todos que fuera verdad!
Es, ¡Un engaño presentado como un desafío de fe y victoria! ¡Es el “santo engaño”!
Más adelante explicaremos brevemente, pero con la Biblia en la mano qué hemos de creer al respecto de toda esta cuestión.
4. Veamos ahora más de cerca las consecuencias de implementar los engaños subsiguientes del primero
a. La unidad en lo natural de los cristianos (Ecumenismo)
La consecuencia de creer que es menester a ultranza buscar la unidad entre los cristianos, nos lleva a una “misión imposible”. Es una misión imposible para el creyente, aunque gracias a Dios, no lo es para el Espíritu Santo. El Señor conoce a los que son suyos, dice la Escritura, por lo tanto, ya estamos unidos en el Espíritu, los que lo estamos.
En otras palabras, el verdadero cuerpo de Cristo ya existe, y es puro ante Dios. Es la Iglesia que Dios discierne, y es la que el Hijo viene a recoger para sí.
Otro tipo de búsqueda de la unidad, siempre será en lo natural, y la Biblia no nos enseña acerca de esa unidad como la del Espíritu Santo. Esa unidad, es el ecumenismo, que poco verdaderamente de Dios puede conseguir en la práctica.
Por otra parte, todo esfuerzo de unidad, que no vaya ungido por el Espíritu Santo, no será más que un simple planteamiento humano y hasta politizado, a lo sumo bien intencionado, que no logrará ningún verdadero fruto para Dios. Siguiendo en esa línea, se llega a un estancamiento y aceptación de casi toda doctrina y práctica espurias, con la excusa de ser tolerantes y andar en “amor”. Esa es la razón por la cual se admiten falsos modelos como el G12 y sus Encuentros, entre otros, por parte de muchas Fraternidades de Ministros y Pastores en muchas partes del globo.
En aras de la “unidad”, se hace la vista gorda en muchas cosas, y se permite mucho de lo que de corazón, muchos no permitirían. ¡Todo sea por “el avivamiento que siempre está a las puertas”! (y nunca llega).

La unidad sólo a base de la buena intención, y aun en el afán de agradar a Dios
no logra, per se, la unidad del Espíritu, que es la que realmente cuenta para el Señor.
b. Evangelización forzada y forzosa
El llevar la Palabra de salvación es vital, pero la manera de llevarlo a cabo es importante también.
La evangelización forzada es otra de las consecuencias de creer que hay que hacer más para atraer el avivamiento. Tales consecuencias las podemos apreciar en falsos modelos como el G12 y similares, donde se hace un énfasis exhaustivo acerca de “ganar almas”. De hecho, nadie puede ganar almas, sólo Dios (1 Corintios 3:6,7).
Lo único que consigue esa dinámica, es entrar en la carne, y caer en mucho afán, en competencia (a ver quien consigue más discípulos), y en un mover en el cual el Espíritu Santo queda excluido, ya que el esfuerzo es el del presunto evangelizador, utilizando muchas veces métodos manipulativos y de control, aunque no se de cuenta de ello.
Se llega a dejar de lado lo que el mismo Jesucristo enseñó: “toda planta que no plantó mi Padre Celestial, será desarraigada” (Mateo 15:13). Nada de esos esfuerzos en la carne cuentan para Dios.
c. Aceptación de que Dios está haciendo “algo nuevo” y no declarado necesariamente en las Escrituras
A la par que históricamente se empezó a enseñar acerca del “gran avivamiento mundial”, se empezó a enseñar también acerca de que Dios está haciendo “algo nuevo”. Claro, si nunca antes se ha producido “el avivamiento mundial que está a las puertas”, ahora Dios va a hacer algo absolutamente novedoso para que ocurra. Las consecuencias: se llega a creer y aceptar de todo.
Para muchos, nada realmente se coteja frente a las Escrituras, ya que cualquier cosa Dios puede estar haciendo que no hizo antes; y después de todo, ¿quién osaría pedirle explicaciones al Señor? Pero estos olvidan que Dios está sujeto. Dios está sujeto a Su propia Palabra, y ni un ápice cambiará de ella.
Haciendo como hacen, llegan a tragarse mucho engaño, como así está ocurriendo. Parte de ese engaño es la aceptación de señales, manifestaciones, prodigios, fenómenos, etc. que compiten y aun niegan lo declarado en la Escritura. En otras palabras, en definitiva, llegan a aceptar que casi todo lo sobrenatural es de Dios.
Lo mismo ocurre con dar prioridad a las experiencias espirituales personales, antes que a lo declarado en la Palabra. Lo que vale es lo “nuevo de Dios”. Es parte de ese engaño.

El desorden en la ministración a Dios o a Su pueblo,
es una de las constantes hoy en día, muestra de
la aceptación del engaño de lo “nuevo de Dios