
Domingo 30 de Marzo del 2008
Escatología
España
Por: Pr. Miguel Rosell Carrillo*
Personalmente, soy de los que creo que la venida del Señor Jesucristo a por Su Iglesia, lo que denominamos el Arrebatamiento basándonos en 1 Tesalonicenses 4: 13-18; 1 Corintios 15: 51-54 entre otras escrituras, será un hecho que debería ocurrir en breve.
En este artículo no voy a hablar de las razones que me impulsan a creer que esto es así, razones todas ellas de índole profético, sino a comentar razón que presentan aquellos que piensan de manera diferente, es decir, que el Señor no va a venir aún; que no puede venir todavía.
Uno de los motivos, cual ya profusamente he argumentado en alguna otra parte, es por la creencia de que la Iglesia, antes de la venida del Rey de reyes, tiene que establecer Su Reino en este mundo; en otras palabras, estos que creen que el Reino es Ahora (en inglés Kingdom Now; Reino Ahora), están convencidos de que el Milenio descrito en Apocalipsis 20, es ahora, y que por lo tanto, es antes que el Rey, y que cuando el mundo esté cristianizado y las naciones tomadas para Cristo (el entendimiento de esto último varía de unos a otros), entonces podrá venir Jesucristo para sentarse en el trono en la ciudad de Jerusalén.
Existe, no obstante, otra razón supongo que entre otras, para creer que el Señor Jesús no va a venir en este tiempo, y esto último es el por qué de este artículo.
¿Cristo todavía NO puede venir en este tiempo?
Para muchos de los que creemos en la venida de Cristo a por Su Iglesia, es decir, la resurrección de los muertos en Cristo y el Rapto de los vivos en Cristo como un solo acto, entendemos que según la Escritura, no está sujeta ni a tiempos, ni a sazones, ni a condiciones de ningún tipo. El mismo Señor lo dijo: "Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis" (Mateo 24:44). En el griego original la traducción más precisa de esto último es: "Cuando no os parece". Desde luego que podría ser este el momento de la venida del Señor a por los suyos, porque para la mayoría, este el tiempo que menos parece que vaya a ocurrir tal evento, especialmente desde que empezó este siglo, se vio el fiasco del célebre y2k, y pasó la fiebre del año 2000 (como ocurrió lo mismo mil años atrás).
Sin embargo, el libro de Apocalipsis se cierra con una declaración y un clamor: "El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús" (v. 20).

Quien lo dice es el mismo Señor Jesús, y Él no puede mentir. El puede venir en cualquier momento, por ello, no es de recibo el asegurar que Su venida no puede efectuarse en este tiempo, porque Él mismo dice que viene en breve. Con la Biblia en la mano, nadie puede afirmar que vendrá de seguro la semana próxima, así como tampoco nadie puede asegurar que no vendrá en este tiempo.
No nos toca a nosotros poner límites al tiempo de su venida, ni por opinión, ni por interpretación de algún pasaje escritural. De esto último estaremos hablando.En cambio, si podemos ver por el cumplimiento de las profecías, que este puede ser el tiempo de Su venida. ¡El puede venir en cualquier momento!.
¿Cristo todavía no puede venir en este tiempo porque no se ha cumplido Mateo 24:14?
Algunos, (muchos o pocos) creen que el Señor Jesús no puede volver a por la Iglesia hasta que se haya predicado por toda la tierra el Evangelio del Reino, cumpliéndose, por tanto, el versículo que dice: "Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14).
Como ya vimos, y recordémoslo, no podemos poner condición alguna en cuanto al tiempo para la venida del Señor. El vendrá cuando sea enviado por el Padre (Mateo 24:36). Pero observemos de cerca ese versículo. Lo que me enseña este versículo con claridad es que el fin (télos en griego) no vendrá sino hasta que sea proclamado el Evangelio del Reino que Jesús predicaba, por toda la tierra habitada.
Acerca del Fin
Entendamos que significa “el fin” que ha de venir:
Jesús nos habla del fin. Esta palabra en griego tiene diferentes acepciones, veamos algunas de ellas: “Cumplimiento, realización, consumación, resultado, desenlace, conclusión, término, fin”.
Haciendo un resumen y sacando una media, así como por el contexto de lo que el Señor está diciendo, la conclusión que podríamos sacar, es que Él se está refiriendo al final de las cosas como las vemos hoy; o dicho de otro modo, el desenlace final de la vida y existencia en este planeta tal y como la humanidad la ha vivido desde la caída de Adán y Eva. En términos aún más evangélicos quizás: El fin absoluto de las obras y actuación del maligno sobre los hombres, así como su señorío en este planeta tierra. Ahora mismo sigue cumpliéndose el siguiente versículo: "Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno" (1 Juan 5:19). Así pues, el fin, deberíamos entenderlo como el fin del maligno y sus obras, y consecuentemente la liberación del mundo de toda su influencia. Sería entonces el cumplimiento de Daniel 7:26,27 "Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio (a la Bestia) para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno , y todos los dominios le servirán y obedecerán".

¿El Arrebatamiento es el fin?
Un momento entonces, volviendo de lleno a Mateo 24:14, ¿estamos hablando de lo mismo?; ¿es el Arrebatamiento de la Iglesia el fin ?... pues, no. Ya hemos visto que el fin nada tiene que ver con el Arrebatamiento de la Iglesia, hecho que sucederá antes del citado fin. El fin no es lo que muchos sin razonarlo demasiado, creen; es decir, la venida de Cristo. Esto último en todo caso es ¡el comienzo!
Entendiendo más acerca del fin
Entendamos un poco más acerca del citado fin . Podemos entender como poco dos cosas acerca de la cuestión:
a) El fin de esta dispensación, es decir, del tiempo de los gentiles, su juicio (Mateo 25:31-46), y el consecuente inicio del Reino Mesiánico, cuando el Señor vuelva en gloria.
b) El fin definitivo de Satanás (Apocalipsis 20:7-10); el juicio ante el gran trono blanco; el inicio del cielo nuevo y la tierra nueva.
Estas son las dos maneras de ver con más detalle que supone el fin al cual alude el Señor. Existen mil años de diferencia entre una posibilidad y otra. En las dos, existe juicio. En la primera, es el juicio a los ethnos (rebaño de los gentiles) comentado por el mismo Señor en Mateo 25:31-46. En la segunda, es el juicio a todos los hombres de todas las edades (exceptuando a los hijos de Dios) y que vemos en Apocalipsis 20:11-15.
Y no olvidemos que en el Milenio, a pesar de que el diablo estará atado durante casi todo este tiempo en el abismo (Apocalipsis 20:1-3), los hombres que nacerán no habrán sido regenerados de su naturaleza pecaminosa. Será necesario que los que nazcan en ese tiempo, reciban al Señor en sus corazones para ser salvos. No obstante, por la Escritura, entendemos que muchos no lo harán. Esa es la razón por la cual el diablo será soltado “a engañar a las naciones” al final del Milenio (Apocalipsis 20:7-10). Además, y muy importante para el caso, debemos entender también que el Evangelio del Reino seguirá siendo proclamado a lo largo del Milenio. Veámoslo:
"Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Isaías 11:6-9).
Vemos aquí la paz y el orden (aunque no completos del todo) que existirán en el Reino Mesiánico, será consecuencia de que la tierra entera habrá sido llena del conocimiento de Dios. Recordemos que Mateo 24:14, dice que "entonces vendrá el fin".
Será llena la tierra del conocimiento de Jehová, porque será proclamado por toda la tierra en ese tiempo el Evangelio del Reino.
"Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Habacuc 2:13,14).

“Porque la tierra será llena del conocimiento de
la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”
Ahora mismo, las naciones trabajan para el fuego de la destrucción, y se fatigan en vano, todas yendo en mayor o menor grado hacia los pies de la Bestia Anticristo, pero cuando venga Cristo, entonces (y sólo entonces) se cumplirá lo que dicen los profetas: La tierra entera será llena del conocimiento de la gloria del Señor (Evangelio del Reino). Evidentemente, no lo será en esta dispensación actual, sino en el Milenio.
EL CONOCIMIENTO PLENO DEL SEÑOR EN TODA LA TIERRA, ACONTECERÁ DURANTE EL MILENIO
Acerca del Evangelio del Reino
Curiosamente, el Señor nos habló en ese versículo de Mateo 24:14, no de la predicación del Evangelio, sino de la predicación (en el griego kerijzétai), la traducción mejor es proclamación), del EVANGELIO DEL REINO (evaggélion tes basileías). ¿Cuál sería la diferencia?
El Evangelio del Reino fue la predicación del Señor sobre la tierra cuando anduvo entre nosotros. El énfasis no lo es tanto en relación al papel del Salvador (Evangelio), sino más bien acerca de la esencia de lo que es el Reino de los Cielos, de sus pautas y requerimientos, de su orden, de sus beneficios: Sanidades, liberación de demonios, etc. etc. Ver: Mateo 4:23; Mateo 9:35; Marcos 1:14; Lucas 4:42; Lucas 8:1; Hechos 8:12.
Encontramos lo siguiente en Hechos 8:12; "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres". Nos damos cuenta de que la Escritura hace una sutil diferenciación entre lo que es el Evangelio del Reino de Dios, y el nombre de Jesucristo. Entendámoslo bien, primeramente las gentes eran amonestadas acerca de vivir conforme a los planteamientos del reino de los cielos, inmediatamente, se les anunciaba a Cristo. Sin Cristo, no existe el Evangelio del Reino. Evidentemente, el Evangelio del Reino (las buenas nuevas acerca del Reino de Dios), es parte intrínseca de todo el Evangelio, y para eso fue enviado Jesús (Lucas 4:42), no obstante, nótese que el énfasis que hace el Señor en Mateo 24:14, es acerca de la proclamación del Evangelio del Reino, como lo predicaba Él mismo al inicio de su ministerio: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio" (Marcos 1:14).
A pesar de que este es el mensaje que tenemos que seguir predicando, este mensaje será enteramente proclamado en el tiempo cuando el Señor Jesucristo esté en este mundo reinando desde Jerusalén y desde la Nueva Jerusalén la celestial, entonces vendrá el fin y se cumplirá: "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas" (2 Pedro 3:10). Es obvio que esto último es el verdadero fin, que precede a la total regeneración de todas las cosas creadas (Apocalipsis 21).
Como comentario añadido diré que, entiendo que parte del problema estriba en una mala comprensión de los acontecimientos y de los tiempos que tenemos, como tendencia, los evangélicos. Instintivamente, por la cantidad de enseñanza postmilenialista que hemos recibido a lo largo de nuestra vida cristiana, y sin darnos cuenta de todo ello, hemos llegado a alguna conclusión errónea, en el sentido de que, cuando venga el Señor a esta tierra, se acaban todas las cosas, yéndonos todos los cristianos al Cielo. No será así, sino todo lo contrario, entonces es cuando verdaderamente empezarán, y lo harán con la proclamación e inicio del Reino Mesiánico sobre este planeta.

Cristo mismo establecerá el Milenio en la Tierra y
gobernará el Mundo por mil años (Apocalipsis 20:4-6).
Para testimonio a las naciones
"… para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin": Esta sección del versículo aludido merece un análisis meticuloso. En primer lugar, veamos que quería decir el Señor por naciones. Evidentemente, nación es un término moderno, lo que el Señor quería decir, expresado en la Escritura en griego (eznési; de ethnos), de donde viene el vocablo español, étnico , o sea cuestión de raza, cultura y costumbres, era acerca de las diferentes gentes que pueblan esta tierra habitada.
Todos los grupos étnicos (todos los grupos gentiles), para que el fin llegue, y como simple testimonio a ellos (en griego martírion), deben de escuchar el Evangelio del Reino. Nótese que no habla de todos y cada uno de los individuos, sino acerca de dar testimonio a todos los grupos étnicos, tribus, etc.
Bien, pues, desde que los primeros discípulos salieron a causa de la diáspora de Jerusalén hacia Judea, Samaria, etc. etc. la Palabra de Cristo ha sido llevada, hasta hoy en día a casi todas partes. Si lo que se pretende es decir que actualmente existen grupos, tribus, etc. que jamás han escuchado de Cristo, y que por eso el Señor todavía no puede volver, no es menos cierto que a lo largo de esta dispensación de la gracia desde que se inició aproximadamente en el año 32 d. C., miles y miles de individuos y de grupos étnicos tampoco escucharon acerca de Cristo en gran parte del mundo. Por lo tanto, este no es el punto. Por otra parte, el Evangelio fue más que predicado en regiones como la actual Turquía, donde estaban las siete iglesias del Apocalipsis, y luego fue rechazado. Esa nación (o grupo étnico) ya recibió el Evangelio del Reino. Pero como ya he dicho, la plena y constante proclamación del Evangelio del Reino, no será sino durante el Milenio, cuando "…la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Habacuc 2:14), ¡qué mejor testimonio a todas las naciones que el que se dará entonces!
Para ir terminando, un poco más de argumentación.
El versículo en cuestión, nos dice que el Evangelio del Reino será proclamado, no necesariamente creído. Muchos piensan que ha de ser creído el Evangelio por todos, o por la mayoría (en eso se basan para hablar de un avivamiento mundial) como condición para que vuelva Cristo, pero eso no lo enseña la Escritura. Una cosa es proclamar el Evangelio del Reino, otra cosa diferente es que sea creído (siempre hablando en el contexto de esta dispensación; durante el Milenio, la gente tendrá que creer; ver Zacarías 14:16-18).
De nuevo, para los que creen que el Señor NO puede venir a por los suyos porque todavía no se ha terminado la obra de proclamación del Evangelio del Reino en esta actual dispensación, les invito a que lean Mateo 24:45,46 con suma atención. Claramente la Escritura nos muestra ahí, que el Señor, en el contexto del Arrebatamiento (Mateo 24:40, 41), vendrá CUANDO EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE (tipo de los preparados) ESTÉ TRABAJANDO PARA EL SEÑOR. En otras palabras, no habrá terminado de hacer lo que esté haciendo, sino a medio hacer, ya que el Señor vendrá así como un ladrón en la noche, sin previo aviso, y pillará “in fraganti” a todos: Los que estén haciendo lo malo (v. 48-51), y los que estén haciendo lo bueno. Esto último, lo bueno, siempre ha de ser el ir cumpliendo con la Gran Comisión, y que nos toca seguir haciendo con amor, por lo tanto, claramente la Palabra nos enseña que el Señor vendrá a por nosotros cuando estemos en ello, no cuando hayamos terminado.
¡El Señor viene en breve! ¡Maranatha!
© Miguel Rosell, Septiembre de 2005

* El pastor Miguel Rosell Carrillo pastorea la Iglesia "Centro Rey" en Madrid, España, junto a su esposa Conchi Hidalgo. Ha escrito numeros artículos de Defensa de la Fe frente a la Apostasía de la Iglesia Evangélica a nivel mundial, confrontando con la ayuda del Señor y a la luz de las Sagradas Escrituras las herejías del Movimiento G12 y de la Teología del Reino Presente o Dominionismo que niega el Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia.
Sitio Web de la Iglesia Evangélica "Centro Rey" (Pr. Miguel Rosell):
http://www.centrorey.org

Domingo 23 de Marzo del 2008
Eventos Cristianos
Perú
LIMA, Perú (Agencia Orbita) La resurrección de Jesús es medular para la fe cristiana. Si El no hubiera resucitado de entre los muertos, entonces la fe cristiana no tendría validez, siendo que Jesús mismo declaró que resucitaría de entre los muertos al tercer día. Por otro lado, si Jesús resucitó de entre los muertos, entonces todas sus afirmaciones son verdad y ahora podemos estar seguros que sí hay vida después de la muerte.
Jesús mismo predijo su muerte y resurrección, y estos eventos sucedieron exactamente como él los había anunciado.
Juan 2:19-21 "Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho."
Juan 10:17 "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar."
Juan 16:16-23 "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
Mateo 12:40 "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches."
Mateo 16:21 "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día."
Lucas 18:31-33 "Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará."

Jesús venció a la muerte levantándose
de entre los muertos al tercer día.
Este evento está bien documentado por numerosos recursos históricos y confiables.
Historiadores como Josefo (c.37-110 DC), Ignacio (c.50-115 DC), Justino Mártir (c.100-165 DC) y Tertuliano (c.160-220 DC) estuvieron convencidos de la autenticidad de la resurrección. Sus escritos validan los relatos de los escritores bíblicos, quienes conforme a los teólogos bíblicos, registraron el evento tan temprano como el año 37 DC y no más tarde del año 64 DC.
Además, otros historiadores del primer y segundo siglo incluyendo a Cornelio Tácito, Suetonio, Plinio Segundo, y Luciano de Samosata reconocieron el impacto que este evento increíble tuvo sobre la gente de esa época.
La resurrección es la única explicación aceptable del sepulcro vacío.
Los soldados romanos celosamente vigilaban la tumba donde el cuerpo de Jesús se encontraba. Además, la entrada al sepulcro estaba sellada con una enorme roca. La guardia romana, que normalmente se componía de 16 miembros, hubiesen hecho imposible para los discípulos -quienes, a propósito, estaban acobardados por el miedo a perder sus propias vidas- robar el cuerpo. Si, como algunos aseguran, Jesús no estaba muerto, sino solamente debilitado, los soldados y la roca hubiesen evitado su escape. Después de haber sido golpeado y flagelado, colgado en una cruz por seis horas, traspasado con una lanza por su verdugos para asegurar su muerte, y envuelto, como la costumbre, en 100 libras de lino y especias, Jesús no hubiese estado en condición alguna para rodar una roca de dos toneladas cuesta arriba, ni ser más ágil que 16 soldados romanos y después aparecerse radiantemente a sus discípulos.
Los líderes judíos de la época fácilmente pudieron haber refutado todas las aseveraciones sobre la resurrección simplemente al reponer el cuerpo, pero no pudieron porque no había cuerpo.
Hubieron numerosos testigos de la resurrección.
Después de que él resucitó de entre los muertos, Jesús apareció por lo menos diez veces a los que le conocían y a más de 500 personas a la misma vez. Estas apariciones no fueron alucinacíones; Jesús comió y habló con sus seguidores y ellos le tocaron su cuerpo resucitado.
Lucas 24:36-39 "Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo."
Juan 20:26-29 "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."
La tumba donde fue sepultado Jesús está vacía.
1 Corintios 15:3-8 "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí."
La resurrección es la única explicación razonable para el comienzo del movimiento Cristiano.
La Iglesia Cristiana nació en la misma ciudad donde Jesús fue públicamente ejecutado y sepultado. La creencia en un Jesús resucitado tuvo que haber sido auténtica para haberse enraizado en Jerusalén y crecido hasta abarcar el mundo entero. La Iglesia Cristiana es ahora la institución más grande que existe y ha existido en la historia de la humanidad. Claramente, esto hubiese sido imposible si la resurrección fuese solamente un cuento.
La resurrección es la única explicación lógica para la transformación de los discípulos.
Ellos abadonaron y negaron a Jesús antes de su juicio público; después de su muerte ellos estaban desalentados y temerosos. Aún, después de su resurrección y su experiecia en Pentecostés, estos mismos desalentados hombres y mujeres fueron transformados por el sobrenatural poder de Cristo resucitado. En su nombre, ellos pusieron de cabeza al mundo. Muchos perdieron la vida por su fe, otros fueron terriblemente perseguidos. Su valiente comportamiento no tiene sentido aparte de su convicción de que Jesucristo fue verdaderamente resucitado de entre los muertos- un hecho digno por el cual morir.
A través de los siglos, los grandes teólogos que han considerado las pruebas de la resurrección han creído, y todavía creen, que Jesús está vivo.
Después de haber sopesado la evidencia de la resurrección dada por los escritores de los Evangelios, Simon Greenleaf, una eminencia sobre asuntos legales de la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, concluyó: "Sería imposible que ellos hubieran persistido en afirmar las verdades que han narrado, de no ser por el hecho de que Jesús sí resucitó de entre los muertos."
El señor Greenleaf, fué un profesor judío que se convirtió en un seguidor de Jesús, el Mesías, después de estudiar los hechos por sí mismo.
Después de haber sopesado esta evidencia, ¿cual es su conclusión? ¿Usted cree que Jesús está vivo? Todo aquel que cree que El en verdad ha resucitado, puede recibir el regalo de la vida eterna y experimentar una relación personal con él. Descubra como usted puede comenzar esta relación duradera.
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Viernes 21 de Marzo del 2008
Ciencia y Tecnología
España
Por: Dr. José Antonio Lorente*
MADRID, España (Agencia Orbita / NoticiaCristiana.com) A los 33 años Jesús, el hijo de María y José fue condenado a muerte sin tener culpa alguna. El hombre que llegó un día despojándose de su Realeza y Divinidad para compartir su humanidad entre nosotros, que había sembrado amor y las más altas aspiraciones morales y éticas de una convivencia superior, se enfrentó a las huestes del mal en su hora cumbre.
El averno celebró su muerte por poco tiempo y ante la estupefacción del mundo de entonces, el de hoy y con toda seguridad del mañana; fue capaz de vencer a la muerte, y al vencerla sustentó nuestra fe resucitando al tercer día tal y conforme lo había anunciado ante sus discípulos. La "peor" muerte de la época, aplicada solo a los más feroces criminales de entonces, no pudo con Cristo y él, hoy como ayer, está glorioso entre nosotros, por lo siglos de siglos.
Jesús transpira sangre: Hablan los evangelios que Jesús comenzó a sudar sangre cuando oraba, en el monte de los Olivos, específicamente en el jardín del Getsemaní. Esta situación en una condición médica llamada "hematidrosis", que no es común pero se suele dar cuando hay un alto porcentaje de sufrimiento psicológico.
Parece ser que la ansiedad severa, hace provocar una secreción de químicos que rompen los vasos capilares en las glándulas sudoríparas. Por tal condición, se presenta una cantidad de sangrado en las glándulas y el sudor sale mezclado con sangre. Esto provoca que la piel quede frágil de modo que cuando Jesús fue flagelado, su piel ya estaba muy sensible.

Jesús ora en el Getsemaní.
El acto de la flagelación: Las flagelaciones romanas eran conocidas por ser terriblemente brutales, ya que de una manera general consistían en treinta y nueve latigazos. El verdugo usaba un látigo con tiras de cuero trenzado en cuyos extremos tenías adosadas bolas de metal entretejidas. Cada vez que el látigo golpeaba la carne, las bolas generaban mayúsculos moretones y contusiones, las mismas que se abrían con los demás golpes. En relación con el látigo, este tenía pedazos de hueso afilados, los que tenían como misión el cortar la carne.
La espina dorsal quedaba expuesta, ya que la espalda terminaba desgarrada debido a cortes profundos Los hombros recibían los latigazos, que pasaban por el nivel de la espalda, las nalgas, y las piernas. Durante el lapso que duraba la flagelación, las laceraciones alcanzaban hasta los músculos y generaban temblores de carne sangrante. En esta condición, las partes internas quedaban al aire, conjuntamente con los músculos, tendones y las entrañas.

Jesús es flagelado por los soldados romanos.
El cuerpo de la víctima, podía experimentar un dolor tan grande, que terminaría con una conmoción hipovulémica. Es decir que la persona sufre efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre que trae consigo que el corazón se acelere para tratar de bombear sangre que no existe. La baja de presión sanguínea provoca en estas circunstancias un desmayo o colapso, con la consabida afección de los riñones, que dejan de producir orina para mantener el volumen restante y la persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.
En la ruta del Calvario: Sabemos que a estas alturas Jesús se hallaba en una situación y/o condición hipovólemica conforme ascendía por la pendiente hacia el Calvario con la cruz a cuestas. Tambaleante, Jesús se desplomó y un soldado romano le ordeno a Simón que llevara la cruz por él. Mas tarde, Jesús dice "Tengo sed" y en ese momento se le ofrece un trago de vinagre.

Jesús camino al Monte Calvario o Gólgota.
El Instante de la Crucifixión: El final de Jesús fue todavía peor que la crucifixión común. En aquella época, no a todos los criminales condenados se los clavaba en la cruz. Muchos más bien eran amarrados. Jesús fue acostado y clavaron sus manos en posición abierta en el madero horizontal, que era conocida con el nombre de patibulum. El madero vertical estaba clavado al suelo de forma permanente.
Los romanos usaban clavos que eran de entre trece a dieciocho centímetros de largo, afilados en una punta aguda y se clavaban por las muñecas. El nervio mediano, era atravesado. Este nervio, es el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo que lo martillaba. Este dolor es similar al que uno siente cuando se golpea accidentalmente el codo y se da en ese huesito (en el nervio llamado cúbito), pero ahora imagine tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio, ese dolor es similar al que Jesús experimentó. Al romper ese tendón y por tener sus muñecas clavadas, Jesús fue obligando a forzar todos los músculos de su espalda para poder respirar. El dolor era tan insoportable que literalmente no existían palabras para describirlo. Se tuvo que inventar una nueva palabra llamada "excruciante" (que significa "de la cruz") para describir semejante dolor.

Jesús es clavado en la cruz.
Jesús Cuelga de la Cruz: Cuando Jesús fue alzado para unir el madero con el poste vertical se procedió a clavarle los pies. Nuevamente los nervios de los pies fueron triturados y eso debe haber causado un dolor similar al de las muñecas. En el instante de estar en posición vertical, sus brazos se estiraron brusca e intensamente, quizás unos 15 centímetros de largo y ambos hombros deben de haberse dislocado (tome en cuenta sólo “la gravedad”, para sacar su conclusión), con lo que se confirmaba lo descrito en el Salmo 22 "dislocados están todos mis huesos".
Cuando la persona está colgada en posición vertical, la muerte es lenta, muy dolorosa y terriblemente agonizante por asfixia, debido a que la presión ejercida en los músculos pone el pecho en la posición de inhalación. Para poder exhalar, en principio, el individuo debía apoyarse en sus pies -que para este instante estaban fijos con clavos al madero- para que los músculos tensionados, se alivien por un instante al menos. Cuando esto se hacía, el clavo desgarraba el pie hasta que quedaba fijado -incrustado- en los huesos tarsianos.
Después de este enorme esfuerzo para exhalar, la persona podría relajarse en cierta forma y descender para intentar inhalar otro bocado de aire. Este drama lo repetiría mientras tuviera vida para exhalar, magullando su lacerada espalda en forma reiterada contra el áspero madero de la cruz, hasta que ya no pudiese y entonces moría. Jesús soportó este “sobrevivir” por más de tres horas.

Jesús cuelga de la cruz.
Jesús Muere: Una persona, a medida que reduce el ritmo respiratorio, pasa a una etapa que se conoce con el nombre de acidosis respiratoria: el dióxido de carbono de la sangre se diluye como ácido carbónico lo que causa un aumento de acidez de la sangre. Esta situación conlleva en cuestión de un corto período a un pulso irregular. Es claro mencionar que al sentir que su corazón latía en forma errática, Jesús hubo de darse cuenta de que estaba a punto de morir y es entonces que pudo decir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" y murió luego de un paro cardíaco.
Incluso antes de morir la conmoción hipovolémica debe haber causado un ritmo cardíaco acelerado sostenido que debe haber contribuido al paro cardíaco, lo cual dio por resultado la acumulación de fluido en la membrana que rodea al corazón llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

Jesús muere en la cruz.
El Corazón de Jesús es Traspasado: Por aquellos tiempos, los soldados quebraban las piernas de los crucificados para acelerar la muerte. Usaban para ello una especie de lanza romana para descolgar los huesos de la parte inferior de las piernas. Esta acción, impedía que la persona empujara hacia arriba con las piernas para poder respirar. Sin este movimiento la muerte llegaba en poco tiempo.
Leemos en el Nuevo Testamento que los huesos de Jesús no fueron quebrados o rotos como sí ocurrió con los otros crucificados. Esto sucedió porque los soldados confirmaron que Jesús había muerto. Así se cumplió la escritura de Antiguo Testamento acerca del Mesías, donde se lee que ninguno de sus huesos sería quebrado. Para confirmar esta muerte, un soldado romano le clavó la lanza en su costado derecho, atravesando el pulmón derecho y penetrando su corazón. Por ello, cuando se retiró la lanza, salió un fluido claro como el agua seguido de un gran volumen de sangre, conforme lo describe Juan, uno de los testigos presentes, en su Evangelio.
También hay que mencionar las terribles humillaciones que sufrió por el desprecio y las miles de burlas, cargando su propia cruz por casi dos kilómetros, mientras el gentío le escupía el rostro y le lanzaba piedras. Hay que señalar que la cruz pesaba cerca de 30 kilos, sólo en su parte horizontal, región en la que clavaron sus manos.

Un soldado romano clava con su
lanza el costado de Jesús.
Conclusiones de la Autopsia de Jesús: Conociendo la lenta agonía y el mantenimiento de la conciencia casi hasta el último instante, en base a todas las consideraciones anteriormente expuestas, obtenemos las siguientes conclusiones médico-legales como las más probables:
a) Causa inmediata de la muerte: hipoxia-anoxia cerebral(hipoxia es disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, y anoxia es la ausencia total de oxígeno en la misma) consecuencia de hipovolemia (disminución del volumen de sangre) post-hemorrágica, de insuficiencia respiratoria mecánica (incapacidad para respirar adecuadamente por falta de movilidad) por graves lesiones en músculos intercostales, y de insuficiencia cardiaca.
b) Causa fundamental de la muerte: múltiples heridas inciso-contusas, equimosis, erosiones, excoriaciones y hematomas en la parte anterior y posterior del tronco.
c) Origen de la muerte: “Criminal”. Así termina de manera concluyente esta "autopsia" al cuerpo de Jesús, basado estrictamente en los evangelios, las citas históricas y toda la documentación compartida para el rodaje de la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson.
* El doctor José Antonio Lorente es director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, España.
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